Gazir Sued

Buscapié

Por Gazir Sued
💬 0

De picos y espuelas

La cultura es una categoría política tan beligerante como sospechosa; y no debe invocarse como si se tratara de un dogma sagrado; de una expresión unívoca y objetiva de la realidad histórica y social de Puerto Rico; o como si constituyera el marco en que se encuadra de manera definitiva la esencia del ser puertorriqueño. De hecho, una parte sustancial del progreso intelectual y moral de la humanidad ha conllevado y conlleva rompimientos radicales con las creencias, entendidos y prácticas envueltas en el significante cultural. 

Así destacan los movimientos emancipadores en culturas esclavistas y las luchas reivindicativas de las mujeres en culturas patriarcales. Los derechos humanos también nacieron de rupturas violentas con tradiciones sacralizadas y arraigadas en valores y prácticas culturales despóticas, injustas y crueles. En este sentido, ir contra la corriente cultural es una condición imprescindible para humanizar a la humanidad…     

Celar incondicionalmente “la cultura puertorriqueña” tiene más de ignorancia, ingenuidad política e irresponsabilidad intelectual, que de amor patriótico; de resistencia al poder de subyugación colonial; o de defensa de la dignidad nacional ante la arbitrariedad imperial estadounidense. 

El caso de las peleas de gallos es ejemplar. El gobierno y la legislación insular las declarara distintivas de la identidad puertorriqueña; como deporte nacional y como tradición cultural. En el acto, consienten el trato cruel a estos animales; y patrocinan como “derecho cultural de los puertorriqueños” su explotación para fines recreativos y lucro personal. 

Las peleas de gallos son espectáculos comerciales de duelos sanguinarios, que revelan más bien el carácter amoral, sádico y desalmado de sus promotores y adeptos. Echar dos gallos a herirse brutalmente a picotazos y a clavarse espuelas hasta desfallecer o morir -por diversión y dinero- es un acto de crueldad manifiesta. El gozo de su clientela con el dolor y sufrimiento de estos animales no es característico de la puertorriqueñidad sino de vicios antropocéntricos, de mala educación y de trastornos mentales manipulados para provecho de la lucrativa industria de la crueldad en Puerto Rico…

Otras columnas de Gazir Sued

💬Ver 0 comentarios