Andrés Fortuño Ramírez

Punto de vista

Por Andrés Fortuño Ramírez
💬 0

La experiencia religiosa

La semana pasada comenzó la Cuaresma en la Iglesia Católica, religión que practiqué durante años bajo la tutela de alegres monjas norteamericanas y malhumorados curas españoles. Y aunque mis creencias han madurado bastante tras años de introspección, aún existen lazos que me atan a estas prácticas aprendidas desde mi niñez.

Siempre que hablo con mi madre en esta época, me pregunta si fui a marcarme la frente el Miércoles de Cenizas, si pasé a recoger palmitas el Domingo de Ramos o si ya tengo el menú, libre de carnes, para el Viernes Santo. La realidad es que ni ella ni yo seguimos al dedillo estos rituales. Pero me pregunta porque todavía estas costumbres siguen flotando entre nuestros mejores recuerdos.

Para casi todos los que vivimos en Puerto Rico en el siglo pasado, la Cuaresma era tan esperada como la Navidad. Pero más importante que ir a misa o cumplir con la venta de estampitas religiosas en el colegio, eran esos tiempos de ponerle un alto a la vida cotidiana, literalmente no hacer nada y reflexionar de forma colectiva.

Aún recuerdo las histriónicas procesiones en los pueblos, los “pequé, pequé Dios mío”, las serenatas de bacalao y las acostumbradas nubes negras que siempre aparecían en el cielo a las tres de la tarde, obligando al país entero a entrar en sus casas y sentarse frente al televisor, a ver películas sobre la pasión de Cristo.

Las cosas han cambiado. Pero lo que más valoro y añoro de aquellos tiempos de Cuaresma nada tiene que ver con la penitencia y el sufrimiento de los mártires religiosos, sino con ese tiempo que nos regalábamos como sociedad para parar, respirar y compartir en silencio, ese sentido comunitario que nos obligaba a detener el mundo y expandir nuestra empatía hacia los demás. Si al menos hoy lográramos esto, habríamos perpetuado la verdadera esencia de lo que debe ser una experiencia religiosa.


Otras columnas de Andrés Fortuño Ramírez

miércoles, 18 de marzo de 2020

Cumpleaños sin velitas

Andrés Fortuño Ramírez narra cómo la vida cotidiana se ha afectado con el coronavirus

miércoles, 19 de febrero de 2020

¿Necesitas algo?

La realidad es que nada se compara con un gesto verdadero y concreto, más allá de preguntar por las necesidades del prójimo escribe Andrés Fortuño Ramírez

martes, 4 de febrero de 2020

Nace un villano

Andrés Fortuño teoriza sobre el giro que marcó la conducta de Donald Trump al entrar a la arena política que lo llevó a la presidencia estadounidense

💬Ver 0 comentarios