Rosi Acosta

Punto de Vista

Por Rosi Acosta
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La realidad de los incentivos contributivos al cine

¿Qué tienen en común Johnny Depp, Anne Hathaway, John Travolta, George Clooney, Vin Diesel, “Fast & Furious”, “Pirates of the Caribbean”, Disney y Universal Pictures?

Todos han filmado en Puerto Rico gracias a los beneficios contributivos que nuestra isla ofrece. No solo se ha generado inversión y actividad económica millonaria, sino que se ha desarrollado un calibre de mano de obra altamente capacitada al nivel de Hollywood. Igualmente, se han establecido decenas de negocios y servicios exclusivos para la industria con los que Puerto Rico no contaba.  

Fuimos precursores a nivel mundial al establecer el incentivo en 1999, años antes de que muchas de las jurisdicciones con las que competimos diariamente como Georgia, Louisiana, Hawaii, Colombia y la República Dominicana. Los incentivos contributivos son necesarios en toda jurisdicción que persigue un ambiente saludable de desarrollo económico y, como bien dice la palabra, incentivan esta industria que de otra manera no podría posicionarse efectivamente. Estos incentivos convencen a esos inversionistas a que vengan aquí a gastar su dinero y no en otro destino, igualito que en la industria turística y de convenciones. Todos sabemos que estas industrias cuentan con incentivos mayores que los nuestros y con entidades subvencionadas con dinero público que todavía no han demostrado un impacto positivo, como bien ha sido reseñado recientemente.

Sin entrar en porqué nuestra industria está en la mirilla pública hoy, hay que señalar el impacto negativo que estas noticias tienen a nivel industrial. Las subsiguientes opiniones y análisis desinformados que surgen naturalmente con estas controversias ponen en riesgo el único sustento de miles de familias y la permanencia de decenas de negocios exclusivos a esta industria. Sin mencionar el riesgo al programa de cine que con tanto esfuerzo hemos defendido por los pasados 21 años.

Los detractores de este tipo de incentivo aluden a que se está incentivando una actividad, que, según ellos, hubiera ocurrido de todas maneras, lo que refleja un alto grado de ignorancia sobre cómo funciona el financiamiento de cine a nivel mundial. Tampoco se conoce cuáles son los elementos que se toman en consideración al momento de seleccionar el destino fílmico para cualquier película. 

Es el factor económico el determinante al tomar esa decisión. Gracias a esos incentivos nuestra industria se ha posicionado como una de clase mundial y como destino cinematográfico ideal. Nuestras localidades, nuestro personal altamente cualificado y el hecho de que hablamos dos idiomas son solo algunos de los factores que nos favorecen como destino de filmación.  

Cabe señalar que toda inversión en cine es un dinero nuevo que entra a nuestra economía, dinero con el que el fisco no contaba. Es importante recalcar que la ley que cobija nuestro incentivo establece unos parámetros claros al momento de otorgarlos. Somos la única industria que tiene que auditar sus gastos antes de recibir ningún beneficio del gobierno. 

Desde que se implementaron los incentivos, estos se han analizado, evaluado y modificado para permitir producir más cine local, elevar el nivel de competitividad frente a otras jurisdicciones y medir su impacto en un contexto total de desarrollo de industria. Todos los integrantes de la industria somos partidarios de que se sigan evaluando y regulando, lo que nos obliga a mantener estándares laborales e industriales óptimos y nos exige que cumplamos con los requisitos de rendimiento que nos permite este trato preferencial.

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