Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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Pruebas sin pies… pero con Cabeza

Recientemente la gobernadora nos dio una gran noticia: compró 200,000 “pruebas rápidas” para diagnosticar COVID-19 en cuestión de minutos. Esto de las pruebas rápidas es muy confuso. Lo que ellos llaman prueba rápida es un examen de sangre que mide los anticuerpos en contra del virus. Es un “test serológico” porque se hace en el suero o sangre del paciente. Los resultados son inmediatos, pero de las 200,000 ordenadas, al momento que escribo esta columna, solo han llegado 900.

La distribución de 500 de estas pruebas rápidas la hizo la Sra. Mabel Cabeza, costándole una rápida cesantía. El método que usó para distribuir las pruebas es absurdo. A pesar de estar ubicado en la región donde más casos se han registrado, no le asignó al Hospital Auxilio Mutuo ninguna de esas pruebas. Al Doctor’s Hospital de Manatí le asignaron 62, cuando en esa región no se han registrado casos de COVID-19. Para colmo de males, acaban de revelar que las pruebas que compraron no tienen aprobación del FDA. Pensarán ustedes que esto no tiene pies ni cabeza. Se equivocan… Cabeza si tenía, hasta hace poco. Y no se les ocurra descartar esas pruebas. Tengo una idea de cómo utilizarlas.

Para enredar la situación aún más, tambien existen tres pruebas rápidas, no en sangre, sino moleculares, que detectan el virus en la nariz y la faringe. La compañía Abbott acaba de tirar al mercado una prueba de 15 minutos que se puede hacer en una oficina médica. Cepheid tiene una de 45 minutos y Roche otra capaz de ejecutar 394 pruebas en tres horas. Esas pruebas todavía no están disponibles en Puerto Rico. No obstante, el laboratorio Toledo ofrece una prueba de PCR tradicional (no rápida) pero con resultados en 24 a 48 horas. Ellos hacen la prueba en su propio laboratorio y toman la muestra de la nariz por medio de un servicarro en Arecibo. Solo requieren una orden médica y el plan médico cubre todo. Eso no es una prueba rápida, simplemente menos lenta, porque no la tienen que enviar a Estados Unidos, lo cual añadiría cinco a siete días de espera. Las pruebas que hace el Departamento de Salud se supone que estén listas el mismo día; el problema es que en este momento no tienen la capacidad de hacer más de 100 al día y usualmente requieren que el paciente esté hospitalizado.   

La importancia de este asunto no estriba toda en la rapidez. ¿Qué tal la precisión? Este tema es todavía más ambiguo, porque no tenemos detalles. Me dicen que la prueba de sangre la compraron a una compañía en China. Me gustaría conocer datos de su sensibilidad y especificidad. ¿Y eso qué es? Pues en términos sencillos, sensibilidad es la capacidad de la prueba en detectar los casos que tienen la enfermedad, con el menor número posible de resultados “falsos negativos”. Los falsos negativos son aquellos resultados que debieran ser positivos porque el paciente tiene la enfermedad, pero la prueba incorrectamente da negativa. Entonces, a mayor sensibilidad, ¿mejor la prueba? No necesariamente; es posible tener una prueba que detecte todos los casos que son positivos, pero no siempre significa esto que sea exacta porque muchos podrían ser “falsos positivos”, o sea, que el paciente no está contagiado, pero la prueba equivocadamente da positiva. Esto último tiene que ver con lo que llamamos especificidad. Mientras mayor especificidad, menos falsos positivos. Una prueba ideal tendría 100% de sensibilidad y 100% de especificidad, pero no existen pruebas perfectas. Una prueba excelente debe tener más de 95% de sensibilidad y de especificidad.

Es importante para los médicos tener una idea de cuán buena es la prueba rápida de sangre. En España compraron 640,000 kits de una prueba molecular rápida de China, para luego descubrir que tenía una sensibilidad de solo un 30%. En otras palabras, solo lograba identificar 30% de los pacientes infectados. Obviamente los españoles hicieron sus propias pruebas para validar la precisión de esos kits. Espero que los que compró el Departamento de Salud no provengan de Shenzhen Bioeasy Technology, la compañía china que les vendió los kits a los españoles. Igualmente, espero que cada laboratorio evalúe la precisión de los kits usando muestras de pacientes previamente diagnosticados positivos por PCR. 

No quiero terminar sin referirme a una luz que comienza a brillar al final de este túnel que se nos ha hecho tan horriblemente largo. Me refiero al estudio por el profesor Didier Raoult, recién publicado en IHU Méditerranée Infection. El estudio sucede al anterior que incluyó solo a una veintena de pacientes. A diferencia del anterior, este tiene una muestra más grande, de 80 pacientes. El objetivo del nuevo estudio fue encontrar un tratamiento eficaz y que pudiera disminuir la duración del virus en la nariz y faringe.

En los 80 pacientes que recibieron la combinación de hidroxicloroquina (Plaquenil) y azitromicina, encontraron una mejoría clínica en todos los pacientes, con excepción de un enfermo de 86 años que murió, y otro de 74 años que todavía está en la unidad de cuidados intensivos. Además, encontraron que la cantidad de virus, medida por PCR, fue negativa en 83% para el día 7 de tratamiento, y en 93% para el día 8. El cultivo de virus en las muestras respiratorias fue negativo en el 98% de los pacientes para el día 5. Esto permitió a la mayoría de los pacientes salir de alta en un promedio de cinco días. De por sí, esto último es sumamente importante, yaque muchos hospitales se llenan y no dan abasto para satisfacer la demanda de camas.

El manuscrito fue escrito de prisa y tiene algunos datos criticables. También hay quien ha cuestionado la credibilidad del Profesor Raoult pero se acaba de publicar  un estudio confirmatorio, aleatorizado, también positivo.

Volviendo al tema de las pruebas, existe una que es la más rápida y barata, la “prueba instantánea Cabanillas”. No cuesta un centavo. Agarre un pote de perfume y si no le huele nada, salga corriendo a hacerse la prueba molecular, pero si le huele, eso no es garantía de que no tiene COVID-19. La sensibilidad de la prueba instantánea Cabanillas es de 63%. Quiere decir que un 37% de personas con COVID-19 no pierden el sentido de olfato y se considerarían como falsos negativos en la prueba instantánea.

Mis deseos a todos los lectores: que nunca le dejen de oler las azucenas.


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