Iván F. González Cancel

Punto de vista

Por Iván F. González Cancel
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“The buck stops here”… y Wanda

Esta reconocida frase, popularizada por el presidente Harry S. Truman, tiene un gran significado al utilizarse como referencia en el manejo de los asuntos públicos. Su esencia, no pasar la responsabilidad a otros, debe permear en la mente de todo funcionario público que ocupa una posición de liderato en cualquiera de las tres ramas del gobierno de Puerto Rico. Sin embargo, con mucha frecuencia vemos a políticos, a los que algunos llaman politiqueros, utilizando estrategias de relaciones públicas para tratar de evadir esa máxima cuando ocurre un evento que afecta su proyección.  

La gobernadora, la que no era política, ha resultado ser más política o politiquera que muchos… 

La frase de Truman viene al ruedo tras los eventos que se suscitaron en Ponce, donde un grupo de ciudadanos tomó por asalto unos almacenes donde el Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres había depositado suministros que el gobierno federal había otorgado al gobierno local. Y es que desde que salió a relucir el primer comentario sobre tal descubrimiento, vimos en el desarrollo de la noticia a funcionarios públicos y líderes políticos pasarse la “papa caliente” sobre el manejo de estos productos que a todas luces pudieron haber sido utilizados en la emergencia por la que pasan nuestros hermanos que residen en los pueblos de Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas y el propio Ponce y muchos otros que se han afectado. 

El resultado de tal jornada en ese almacén fue cientos de suministros repartidos por el propio pueblo a sus hermanos en necesidad, varios jefes de agencia removidos de sus puestos, un pueblo indignado y la imagen del gobierno y la gobernadora por el piso.  

Para algunos “estrategas” políticos y seguidores de la gobernadora la destitución del jefe de Manejo de Emergencias “atiende la crisis”. Inclusive, habrá quien la aplaudirá y le dirá que “se la comió” por tomar esa acción esa misma tarde. Sin embargo, allá afuera hay un pueblo que a la vez que sufre está vigilante. Ese mismo pueblo no está en las de aguantarle una a los políticos, mucho menos cuando los afectados son aquellos que duermen bajo las estrellas porque no se atreven a dormir en sus casas. Las razones para el despido del secretario de Vivienda y la secretaria de la Familia, solo la gobernadora las conoce; pero evidentemente podría concluirse que fue una purga de naturaleza politiquera.  

La gobernadora lleva semanas manejando, suponemos, o al menos tratando de manejar la emergencia. Pero, si realmente a estas alturas no conocía de ese almacén a metros de la necesidad, la destitución debe ser a otra persona.  

Si bien es cierto que es imposible que un gobernador conozca la localización de los almacenes de cada agencia, y el inventario que estos contengan, no es menos cierto que una vez ocurrieron los temblores en el sur y se activó todo el aparato gubernamental para atender esa emergencia, la gobernadora debió exigir, al menos, la información básica; entre la cual se encuentra un inventario de recursos disponibles. Cómo se explica que, a dos semanas de los temblores, la gobernadora no haya requerido un inventario de los suministros disponibles, y más importante aun, que se utilizaran de inmediato. Esto, máxime, cuando sigue temblando la tierra y una nueva tragedia es posible.  

La desconfianza del pueblo con el gobierno la expresó Casa Blanca contra la gobernadora. Y pensar que la gobernadora había hecho alarde de haber establecido y recuperado la confianza por parte de las autoridades federales. Ante la incompetencia, tal voto de confianza parece estar muy lejos. Por eso necesitamos un liderato que conozca el gobierno federal y que sea respetado. 

Aun cuando me temo que la legitimidad de su gobierno se fue a pique, Wanda Vázquez tiene el deber de pararse de frente al pueblo y asumir la responsabilidad por el manejo negligente de esta emergencia. Así al menos puede salvar un poco la credibilidad del puesto que ocupa. No basta con regañar a aquel o despedir al otro. 

Es momento de que ella le diga a Puerto Rico “the buck stops here”.

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