Fernando Cabanillas
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A un paso de la vacuna contra el COVID

Michael Osterholm, investigador de enfermedades infecciosas de la Universidad de Minnesota, estima que alrededor del 7% al 9% de la población estadounidense ha sido infectada hasta la fecha por el virus de COVID-19. Dijo que esta epidemia no disminuirá hasta que la mitad de la población se infecte o se inmunice. Si los casos siguen creciendo al ritmo actual, se proyecta que unas 800,000 personas morirán antes de que entre en vigor lo que llamamos inmunidad del rebaño.

Lo que nadie pone en duda es que para poder frenar esto totalmente, hay que alcanzar un porcentaje mayor al 70% de inmunidad de rebaño. Hay dos formas de alcanzarla. La primera es dejar que la naturaleza siga su curso y que se infecte la mayoría de la población, lo cual causaría cientos de miles de muertes. La segunda es descubrir una vacuna eficaz.

En este momento la empresa de biotecnología Moderna, basada en Cambridge, Massachussets, una de 163 compañías que trabajan en una vacuna, acaba de publicar los resultados de su primer ensayo clínico. Los objetivos del estudio eran dos: primero, determinar cuán segura es la vacuna y segundo, si es capaz de provocar una respuesta de anticuerpos en contra del virus.

Los resultados que voy a resumir son provisionales. En el estudio ingresaron solo adultos sanos de entre 18 y 55 años. Se les administró una de tres dosis: 25, 100 o 250 microgramos. Más de la mitad de los participantes tuvieron algún efecto secundario de leve intensidad tales como malestar, escalofríos, dolores de cabeza, dolores musculares y dolor en el lugar de la inyección. Después de 28 días, se les repitió la misma dosis por segunda vez. Después de esa segunda dosis, estos eventos adversos fueron mucho más comunes y de más intensidad. Pero no hubo ningún efecto serio. Encontraron que todos los 45 sujetos produjeron anticuerpos neutralizantes parecidos a los observados en pacientes recuperados de COVID-19.

Los resultados son muy prometedores porque muestran que el cuerpo produce anticuerpos neutralizantes en respuesta a esta vacuna. Sin embargo, no sabemos si esos anticuerpos conducirán a una inmunidad protectora hasta no completar otro ensayo clínico que está por empezar. Este tercer estudio incluirá como uno de sus objetivos, determinar la durabilidad de la inmunidad en todos los grupos de edad.

¿Cómo funciona la vacuna de Moderna y por qué es diferente? En general, las vacunas están diseñadas para entrenar el sistema inmune con el fin de atacar el virus. En el caso del virus que nos concierne, el SARS-CoV-2, contiene unas piezas integradas por la “proteína S”. Los coronavirus se llaman así por su “corona” compuesta de unos picos compuestos por la proteína S. Esta es la proteína que nos interesa neutralizar. ¿Por qué es tan importante contrarrestarla? La contestación es muy simple: el virus la usa para poder penetrar a nuestros órganos, en especial, pero no exclusivamente, el pulmón. Lo hace adhiriéndose a un receptor llamado ACE2 que está presente en el pulmón y otros órganos tales como el intestino. Por lo tanto, si la vacuna para COVID-19 produce una reacción de anticuerpos capaces de neutralizar la proteína S, el virus sería incapaz de infectarnos.

Por lo general, el paso del laboratorio a la producción de una vacuna es muy tedioso y largo. La vacuna de Moderna omite un importante proceso mediante el uso de un “ARNm” (ARN mensajero). En lugar de proporcionarnos una vacuna hecha de proteínas virales, la vacuna de Moderna se compone de ARNm sintético. ¿En qué nos ayuda eso? Pues en que contiene un código genético que instruye a nuestro cuerpo para que nosotros mismos formemos la proteína S. Así queda nuestro cuerpo listo para rechazar la otra proteína S, la que viene en la corona, del COVID, y ganarle por knock-out. ¡Muy ingenioso!

Pero Moderna no está sola en esto. Está compitiendo con un fuerte contendiente, la compañía Astra-Zeneca. Esta última vacuna se está desarrollando a una velocidad sin precedentes. Se compone de un virus sintético que causa el catarro común en los chimpancés y que se asemeja mucho al coronavirus. Se ha modificado para que no pueda causar infección en los humanos. Este virus sintético también contiene la valiente proteína S que también provocará la producción de anticuerpos por nosotros que podrán pelear contra la del coronavirus.

Los estudios de Astra-Zeneca están más avanzados y ya han tratado un número mucho mayor que los de Moderna. Evaluaron 1,077 personas. Hasta ahora el enfoque de estas vacunas se ha centrado en los anticuerpos, pero estos son solo un componente de nuestra defensa inmune. La vacuna de Astra-Zeneca también estimuló las células T. Las células T, un tipo especializado de glóbulos blancos, son capaces de detectar las células de nuestro cuerpo que han sido infectadas y luego las ataca y destruye. Las vacunas reconocidas como eficaces usualmente provocan la producción tanto de anticuerpos como de células T. Este último aspecto no se reportó en la vacuna de Moderna. Los resultados de Astra-Zeneca son enormemente prometedores, pero todavía es demasiado temprano para saber si su eficacia es suficiente para protegernos. El gobierno de Gran Bretaña debe estar bastante confiado en la capacidad de esta vacuna: ya han ordenado 100 millones de dosis.

¿Para cuándo estarán listas las vacunas? Los resultados de estos estudios probablemente estarán disponibles para antes de finales de 2020 pero se espera que las vacunas lleguen al mercado a principios del 2021. Trump expresó optimismo de que pronto tendría una vacuna: “Tres se ven muy, muy bien”, sin decir cuáles. Oren para que ninguna de las dos que he discutido en esta columna esté entre esas tres, porque este hombre todo lo que augura le sale al revés.

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