Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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En Florida mandan los racistas

A solo 18 días de la contienda primarista estatal en el estado de la Florida, el incremento en candidatos boricuas a puestos electivos en Orlando y el área de Kissimmee apunta hacia el comienzo de una influencia política que a simple viste parece seguir creciendo.

Digo a simple vista, porque cuando miramos de cerca las estadísticas electorales en Florida podemos observar las prácticas discriminatorias y anti-éticas empleadas por el sector blanco anglosajón para contrarrestar "la invasión" de boricuas a Florida a raíz de su colapso económico producto del régimen colonial en la isla.

Aunque bien es cierto que en las elecciones presidenciales, los boricuas si hemos sido influyentes, como lo fue en el caso de la elección del presidente Barack Obama, en las elecciones estatales de Florida otra es la historia. Florida ha sido conocido por décadas como uno de los estados del sur con más incidentes de discrimen racial, incluso luego de la era de los derechos civiles de la década de 1960. No debe sorprender que hoy, en 2016 el "establecimiento blanco" ahora intente "ingeniárselas" para mantener control sobre el estado.

Miremos los datos.

En el condado Orange Orange, que se compone de la ciudad de Orlando y partes de Kissimmee, el 30% de la población es hispana, de la cual más de la mitad es de origen boricua. Sin embargo, cuando miramos el porcentaje de líderes hispanos electos, nos encontramos que solo existe un 2% de hispanos en posiciones de poder. Quizás te preguntarás, "¿Cómo es posible que no tengamos más representación, si somos tantos?

Las razones son bastante simples. Claro, siempre estará el problema educativo sobre qué significa ser "republicano" o "demócrata", algo bastante confuso para el boricua promedio, que viene de un sistema político colonial diseñado por el gobierno federal para mantener a los puertorriqueños peleando entre nosotros mientras Wall Street y los grandes intereses americanos saquen la Isla.

El boricua que llega a Florida en su mayoría está tan acostumbrado a la pelea artificial de estadistas versus populares e independentistas y vice versa, que cuando llega a Orlando y le hablas de los partidos Demócrata y Republicano te miran como si estuvieses hablando chino. El error que cometen muchos estadistas es que rápidamente asocian el Partido Republicano con la estadidad a raíz del origen histórico del Partido Nuevo Progresista, cuyo nombre original fue el "Partido Republicano Estadista", sin saber que el Partido Republicano de los Estados Unidos es literalmente sinónimo dl racismo, homofobia y rechazo a los pobres.

Pero no es de sorprender esta confusión, ya que si le haces un examen a la mayoría del liderato estadista en la Isla, no te sabrá decir la diferencia entre demócratas y republicanos tampoco.

Toda esta confusión lleva a muchos boricuas a no votar, y los que sí tienen conocimiento de las estructuras políticas de aquí, no participan porque están tan cansados de la politiquería de la Isla que prefieren no ir a votar.

Ahora bien, el 13%-14% de hispanos que votan en elecciones estatales (no presidenciales) no son representados adecuadamente en la Legislatura estatal, las ciudades y los condados. Esto se debe a tácticas políticas ejecutadas por los anglosajones que históricamente han mantenido el poder en dicho estado.

Por ejemplo, la táctica clásica de un candidato blanco anglosajón que se enfrenta a un oponente político boricua o afroamericano en un distrito lleno de minorías es la siguiente: Se consiguen a algún otro hispano o afroamericano manipulable debajo de la mesa que se venda y aspire para la misma posición. De esa manera, el voto hispano o afroamericano se diluye entre los dos candidatos minoritarios, así garantizando la victoria del anglosajón. Esta táctica se ejecuta una y otra vez en el estado de la Florida y, por ende, aun los hispanos solo tenemos 2% de representación en el centro de la Florida. Añádasele el hecho de que los boricuas tenemos la manía de "matarnos políticamente entre nosotros mismos" y las posibilidades se reducen aún más.

Pero aguáchense, que esto no para aquí. Los estados sureños de los Estados Unidos poseen la más alta concentración de población negra en todo el país desde hace décadas. Sin embargo, la representación política de afro-americanos en posiciones de poder, aunque un poco más alta que la de los hispanos, está muy por debajo, si la comparas con su población.

Entonces, ¿por qué tampoco hay representación adecuada de afroamericanos en Florida? Sencillo. Los meten presos. El estado de la Florida es uno de los estados de la nación donde si eres convicto de una felonía, o delito grave, automáticamente pierdes tu derecho al voto para SIEMPRE. No importa si fuiste a la prisión, cumpliste tus años y saliste. No puedes votar más nunca hasta que te mueras.

Expertos legales y catedráticos de derechos civiles han demostrado el racismo sistemático prevaleciente en Florida, diseñado para mantener a las minorías subyugadas a los poderes que siempre han controlado el estado. De esta manera, mientras a más minorías meten presas, menos votantes tendrán los negros e hispanos para influenciar las elecciones.

Pero son astutos. Cuando miras las estadísticas de arrestos y encarcelados en Orlando, te darás cuenta de que dividen a los prisioneros en dos columnas: "blancos" y "negros". ¿Por qué hacen esto? Pues porque contabilizan a los hispanos bajo la columna de los "blancos" para así inflar el número de "arrestos blancos" para que éste sobrepase el número de afroamericanos encarcelados y así poder alegar con las manos levantadas al aire que "No somos racistas, miren los números, hay más blancos presos que negros".

Sin embargo, si hacemos el ejercicio de contabilizar los encarcelados hispanos junto a los confinados afroamericanos, nos topamos con la data verdadera. Más del 75% de los confinados en la cárcel del Condado Orange son de origen hispano o afroamericano.

Es curioso como el Departamento de Corrección en Orlando, esconde este porcentaje alarmante al eliminar la columna de hispanos en sus estadísticas, pero cuando se trata de data y estadísticas electorales, AHÍ sí encontramos una columna de votantes hispanos. ¿Por qué el estado de Florida esconde al número de hispanos en las cárceles pero sí tienen mucho interés en saber cuántos hispanos están votando? Creo que ya pueden concluir la contestación a esta pregunta. Por la misma razón que este servidor pasó una noche en la cárcel por ripostarle a un policía que lanzó un comentario racista sobre la bandera de Puerto Rico que llevaba guindando del retrovisor de mi automóvil.

Pero se poner peor. Como un plan B por si algún hispano o afroamericano logra aglutinar mucho apoyo, la Legislatura de Florida, cuya abrumadora mayoría es anglosajona blanca, aprobó una Ley que cambió las líneas que divide los distritos a través del estado para diluir el voto negro o hispano en distritos encaminados a obtener una población de mayoría negra o hispana.¿ Ven la jugadita?

Por esto es que los boricuas que llegan a Orlando terminan siendo en su mayoría esclavos de la industria turística o corporativa. No poseemos representación adecuada en la Legislatura de Florida para mejorar las condiciones laborales o responder a las necesidades de nuestra comunidad.

Para incrementar la representación hispana en la Florida, los boricuas tienen que participar más en los procesos políticos a nivel estatal y no solo en las elecciones presidenciales. Hillary Clinton no va a coger el teléfono para llamar al gobernador de Florida para quejarse de abuso policiaco o racismo ejecutado por oficiales gubernamentales en la Florida o para que tapen un hoyo en la carretera. La realidad es que en Florida aun mandan los racistas. Si aún tienen duda, solo pregúntenle a Marco Rubio, el candidato republicano cubano a  la presidencia, quien cogió la pela del siglo en su propio estado de Florida a manos de Donald Trump en la primaria presidencial de Florida.

He tenido amistades y familiares que me han recomendado quitar mi banderita de Puerto Rico del retrovisor de mi auto para evitarme otro problema con policías racistas. Me he rehusado a hacerlo. Nuestra bandera se respeta y jamás esconderé mi orgullo de ser puertorriqueño incluso si esto aumenta las probabilidades de ser víctima de discrimen racial que desemboque en la encarcelación nuevamente.

Como decía Don Pedro Albizu Campos, "La Patria es Valor y Sacrificio".

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