Mariel González Mendoza
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La telemedicina en tiempo de pandemia

Cuando decidí adentrarme en el mundo de la telemedicina, hace poco más de un año, no imaginaba el papel tan importante que jugaría esta modalidad de prestar servicios médicos a distancia durante la inesperada pandemia del COVID-19.

Desde mediados de marzo, cuando se disparó exponencialmente el número de casos en los Estados Unidos, aumentó, a su vez, la cifra de pacientes que recurren a la telemedicina en busca de atención médica para sus dolencias o para formular preguntas acerca del coronavirus y síntomas asociados a la enfermedad. 

Muchos también utilizan este servicio para reordenar medicamentos para condiciones crónicas, al no tener acceso a sus doctores primarios o especialistas. Y es que algunos médicos y dentistas se han visto forzados a cerrar sus oficinas o a limitar el número de pacientes que atienden al día debido a la pandemia.  Otros profesionales de la salud atienden solo “emergencias”. Por ello, muchos pacientes se encuentren repentinamente sin acceso a cuidado médico y dental.

No obstante, algunas prácticas privadas han recurrido a la  telemedicina para atender a sus pacientes con condiciones crónicas estables, que no necesariamente requieren un examen físico.

La avalancha de pacientes que buscan atención médica por vía virtual ha puesto al descubierto la necesidad de que más médicos ofrezcan sus servicios por los canales cibernéticos. Muchas compañías de telemedicina se han visto en la necesidad de contratar a más médicos y el gobierno ha flexibilizado temporalmente las restricciones de licencia que solamente les permitía a los médicos atender a pacientes en los estados donde estén licenciados.

Tengo que admitir, que cuando comenzó esta emergencia del coronavirus me sentía insegura de recibir visitas relacionadas al COVID-19 por tratarse de una enfermedad desconocida y que presenta múltiples síntomas y complicaciones. Afortunadamente, las compañías de telemedicina para las que trabajo se han dado a la tarea de educar a sus médicos en lo último relacionado con el COVID-19, y han creado guías útiles y fáciles de seguir.

Es interesante que las visitas virtuales no se han limitado a consultas sobre el coronavirus sino que muchas se relacionan con problemas directa o indirectamente vinculados a la cuarentena, como por ejemplo espasmos musculares por pasar tiempo prolongado frente a una computadora o por realizar alguna nueva actividad física en el hogar. También he atendido a pacientes que se muestran ansiosos o deprimidos con el aislamiento social.

Ante la pandemia del COVID-19, la telemedicina ha cobrado una importancia y valor que no habían sido reconocidos. A pesar de ofrecer muchísimas ventajas, sobre todo en estos momentos en los que se promueve el distanciamiento social, la telemedicina también tiene algunas limitaciones que abordaré próximamente.



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