Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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¿Quién puede negociar en Washington?

Por el pasado año y medio, nuestra patria ha sido eje de atención mediática a nivel internacional a raíz del colapso económico de la Isla producto innegablemente de su situación colonial anti-democrática. Durante este tiempo, centenares de expertos políticos, economistas, exfuncionarios gubernamentales, líderes políticos incumbentes y miembros de la comunidad han sugerido alternativas y soluciones; muchos extrínsecamente ligados al centenario dilema del status político de Puerto Rico.

Este artículo no pretende añadir otro análisis o propuesta de solución a dicha problemática, ya que este servidor se ha expresado sobre la misma a la saciedad. En esta ocasión, analizo el paso que han tomado los partidos para tomar acción sobre, no solo el status de Puerto Rico, sino las soluciones para enfrentar la crisis económica de cara a las elecciones generales de 2016 a través de sus respectivos candidatos a comisionado residente.

A tenor con la Cláusula Territorial de la Constitución de los Estados Unidos, Puerto Rico está sujeto a los poderes plenarios del Congreso de los Estados Unidos. En arroz y habichuelas, la nación americana hace con Puerto Rico lo que quiera, como demostró al totalmente ignorar los resultados del plebiscito llevado a cabo en 2012, en el cual prevaleció la estadidad con un 61% del voto.

Establecido este hecho inmoral, antidemocrático y dictatorial, argumento que la posición de comisionado residente en Puerto Rico es la más importante en el proceso político de la Isla, incluso más importante que la de gobernador porque, dependiendo de la eficacia del comisionado residente se determina cómo se reparte el bacalao en Washington (Puerto Rico siempre ha recibido las sobras) para así facilitar que el gobernador tenga los recursos necesarios para gobernar efectivamente.

Sin embargo, por alguna razón, la posición de comisionado residente no recibe la importancia que amerita. Aunque no tengamos poder de voto en el Congreso, si hay algo que he aprendido en Washington, es que todo es posible si se sabe negociar y presionar. Eso requiere fomentar relaciones, amistades e interacciones personales fuera del ámbito legislativo. El famoso término de "networking" es una habilidad crucial en la capital federal y en los procesos políticos y legislativos a nivel internacional.

El primer paso para desarrollar relaciones o "networking" es poder hablar el lenguaje utilizado en los procesos de formación de política pública en la capital federal.

El Partido Nuevo Progresista ha optado por presentar como candidata a comisionada residente a Jenniffer González, quien habla peor inglés que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, y posee cero experiencia en Washington D.C., más allá de sacarse fotos con congresistas mientras hablan sobre la visita de estos a la Isla con sus respectivos esposas o esposos y relatan lo bien que la pasaron en El Morro.

El hecho de que el PNP haya escogido a la persona menos idónea para la posición más importante del país, demuestra que el status y la estadidad no son prioridad para el liderato estadista, sino el poder gubernamental y control de la colonia. Pero se pone peor, mi gente. Jenniffer González es republicana y de ser electa formará parte de la delegación congresional de mayoría compuesta por la ultra derecha racista pro Donald Trump en la Cámara de Representantes federal. Dicho partido es el partido anti-mujer y anti-latino en los Estados Unidos.

¿Realmente creen que Jenniffer González tendrá algún tipo de influencia dentro de ese partido de mayoría? La contestación es no. La campaña de Jenniffer González es financiada por algunos de los enemigos más grandes de la estadidad dentro de los grandes intereses detrás de la colonia. Por ejemplo, González recibe donativas de compañías de carga que se benefician de las Leyes de Cabotaje.

El mejor candidato para la comisaría residente en Washington por el PNP tiene nombre y apellido: Kenneth McClintock. El exsecretario de estado de Puerto Rico ha estado envuelto en los círculos del Partido Demócrata desde que tenía 13 años. Sin embargo, el PNP siempre le ha dado de codo. Si el PNP realmente le importara la estadidad, hubiera postulado como candidato a comisionado a Kenneth McClintock. Pero no lo hizo porque el liderato del PNP sabe que al electorado estadista en su mayoría les gusta el baile, la botella y la baraja y le es más simpático una candidata que baile jocosamente en tarima al son de jingles de campaña que un candidato altamente cualificado para ser comisionado residente como lo es Kenneth McClintock.

En fin, Jenniffer González es la mejor candidata para el PNP, pero la peor candidata para Puerto Rico.

El Partido Popular ha optado por postular al licenciado Héctor Ferrer, expresidente de la Pava, y legislador por muchos años. Domina el inglés pero no ha desarrollado su imagen como una persona con contactos fuertes en Washington. Sin embargo, de resultar electo, sin duda alguna tendrá un acceso directo a la Casa Blanca y a Hillary Clinton, quien mantiene una ventaja de sobre doble dígitos, ya que milita en el Partido Demócrata y asistió a la Convención Demócrata recientemente.

Seguramente, el presidente del Senado, Eduardo Bhatia le facilitará sus contactos al licenciado Ferrer, así que no se sorprendan si Héctor sale pronto comiéndose una media noche con alguna figura prominente del Partido Demócrata como Hillary Clinton. Su campaña, sin embargo, es también financiada por grandes corporaciones que se benefician económicamente del sistema colonial.

El PNP no tendrá acceso a la Casa Blanca con Jenniffer y el Partido Demócrata no confiará en un gobernador demócrata como Ricardo Rosselló que haya aspirado junto a una compañera de papeleta republicana.

El Partido Independentista Puertorriqueño postula al licenciado Hugo Rodríguez, quien, a diferencia de suscontrincantes del PNP y el PPD, no recibe donaciones de corporaciones multimillonarias o multinacionales que se lucran con el sistema colonial en la Isla. En otras palabras, no se debe a nadie, por lo que podría permitirle representar con más genuinamente la voz del pueblo de Puerto Rico. Domina el inglés bastante bien y mantiene contactos, no solo en Washington, sino a nivel internacional también.

En resumen, los tres candidatos a comisionado son personas respetables y profesionales. Sin embargo, como habrás leído, no todos tienen las herramientas para esa posición y más importante aún, solo existe un candidato cuya campaña no es financiada por los poderes que perpetúan la colonia.

La pregunta es: ¿Puerto Rico está listo para votar por candidatos que realmente representarán al pueblo, o seguirá votando por marionetas que le deben todo a los poderes detrás del régimen colonial? 

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