Sucede que, pues, la lengua tiene sus cosas, entre ellas sinonimia, antonimia, heteronimia, metonimia y muchas más -nimias que no son para nada nimias y que oportunamente habremos de comentar sobre ellas. Oka, corneta ya no se oye mucho por ahí, por lo menos con el sentido que se le daba aquí en Puerto Rico. ¿Y cómo sabemos qué es (o era) un corneta en el habla coloquial de nuestro español? Pues el maravilloso Tesoro Lexicográfico del Español de Puerto Rico nos dice que corneta es aquella [persona] que se presta para cualquier cosa. También se registra con el sentido de tonto, zángano, servil, además de bruto e individuo estúpido. No sé, me luce que hoy día, corneta anda en desuso con esos sentidos peyorativos. Corneta es un instrumento de viento con cierto parecido a la trompeta. Y ¿a qué viene todo esto? Pues que la nueva gramática señala que “Los sustantivos que designan algunos instrumentos de música y que (...) han pasado ha designar a la persona que ejerce el oficio de tocarlos (...) son comunes en cuanto a género”. Esto quiere decir que, si no hay distinción, pues la flauta toca flauta, la trompeta toca trompeta, la bajo toca bajo, y obviamente, el corneta toca corneta. Este último, y todos los anteriores, de “cornetas” no tienen nada. ¡Que viva la música, los músicos . . . y la lengua!
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Bocadillos lingüísticos: El corneta
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