Desde hoy, El Nuevo Día deja de imprimirse en papel. ¿El cierre de una era? Más bien, es el fin de un ciclo y el comienzo de un nuevo capítulo. Porque no nos vamos; seguimos en tus manos las 24 horas y los siete días de la semana en Instagram, Facebook, X, endi.com, podcasts, en tu celular, tu computadora, tu iPad y en tu WhatsApp. Dondequiera que estés, estamos contigo. ¿Por qué? Porque el papel se nos quedó pequeño, y el 100 x 35 también. Hoy unimos a Puerto Rico con el mundo y al mundo con Puerto Rico. Nos leen desde Alaska hasta Japón.
Conectamos a los puertorriqueños de la diáspora con su país, su cultura, sus familias y con su isla. Y los de aquí, cuando cruzan los mares, nos llevan consigo donde estén. Por eso seguimos en tus manos.
En la actualidad, llegamos a 3.4 millones de usuarios únicos mensuales, con 27 millones de páginas vistas, 10 millones de visitas mensuales en endi.com, 177,000 usuarios en el ePaper, 2.4 millones de seguidores en Facebook y 748,000 seguidores en Instagram. Seguimos aquí. No nos vamos.
Solo cambia que ya no publicamos en papel. Lo que no cambia es nuestro compromiso con esa integridad editorial que sostiene la credibilidad de nuestro medio y que convirtió a El Nuevo Día en el periódico de récord y el líder de la opinión pública. Nuestro compromiso con un periodismo de avanzada, vertical, investigativo, independiente y fiscalizador sigue en pie. Porque el corazón de lo que somos no es una máquina: es un ser humano y son unos principios que se marcaron en el primer editorial, el 18 de mayo de 1970, los que no cambian. Por eso seguiremos siendo el periódico de récord de Puerto Rico.
En esta, nuestra última edición impresa, le rendimos tributo al papel y a la tinta porque hay 56 años de historia de Puerto Rico y del mundo impregnados en más de 20,000 diarios publicados, 363 días al año por 56 años consecutivos, sin dejar de salir y llegar a tu casa o a la panadería. En medio de huracanes, crisis fiscales, pandemias y terremotos, ahí estuvimos, cumpliendo con nuestra misión de informar.
Nuestras páginas retratan la historia de un pueblo resiliente, luchador y alegre que, a pesar de los golpes del destino y los duros momentos que nos han tocado vivir, sigue en pie, aferrado a un Puerto Rico que amamos y queremos a pesar de todos sus defectos. Y sobre todo, un país en el que todavía creemos firmemente. Porque queremos que nuestros hijos e hijas permanezcan aquí, y que los que se fueron regresen y nos ayuden a forjar el nuevo Puerto Rico. A pesar de la falta de luz, de agua y de los altos costos de vida, hay un Puerto Rico que no se quita. Y aquí estamos, firmes con nuestro país.
El Día nació en Ponce, tierra de Leones, en 1909. Era el diario de los poetas, con plumas como las de Nemesio Canales y Eugenio Astol. En 1948 lo adquirió el ponceño Luis Ferré, quien, al resultar electo gobernador en 1968, lo puso a la venta. Mi padre, Antonio Luis, quien ya para 1948, a los 14 años, había diseñado el logo de lo que hoy es El Nuevo Día, se lo compra en 1970 porque se dio cuenta de que los tiempos estaban cambiando y Puerto Rico también. Entendió que el país necesitaba un diario más moderno, ágil y de vanguardia que creciera con las nuevas tendencias.
El Nuevo Día nació el 18 de mayo de 1970 con Carlos Castañeda como su director fundador. El diario estaba impregnado de un espíritu luchador, ojo fiscalizador, una apuesta audaz por la fotografía y titulares poderosos. Su primer editorial, “En qué creemos”, dejó consignado un compromiso que todavía nos guía: servir al pueblo, defender la democracia y la libertad de prensa, combatir la corrupción, y honrar a quienes levantan Puerto Rico con su trabajo. Diez años después, ya era el periódico de récord del país.
Han sido más de 20,000 ediciones acompañando a Puerto Rico. Hemos llorado y celebrado juntos.
Nuestra primera Miss Universo, Marisol Malaret, en la portada, nos abrió las puertas de los hogares puertorriqueños. El hit 3,000 de Roberto Clemente lo capturó Luis Ramos, nuestro fotoperiodista, al igual que una de sus últimas fotos antes del trágico accidente del astro boricua. Luego sucedieron Cerro Maravilla, Karl Wallenda, Mameyes, el Dupont Plaza, Hugo, Vieques y la devastación de María, entre tantos otros hechos noticiosos.
Nuestras estrellas como Ricky Martin, Carlos Delgado, Tito Trinidad, Wilnelia, Benito, Acabá, Mónica Puig y Sonia Sotomayor dan cátedra de lo que podemos hacer. Sus historias e imágenes quedan guardadas en las páginas impresas del Archivo de El Nuevo Día. Nuestras páginas han publicado las plumas de Luis Rafael Sánchez, Edgardo Rodríguez Juliá, Mayra Montero, Luce López-Baralt, Ana Lydia Vega, Ricardo Alegría, Ernesto Laguerre, José Luis Vega, Sergio Ramírez, Magali García Ramis, Mario Vargas Llosa y Julián Marías, entre otros. Interactuamos y fiscalizamos a 13 gobernadores electos.
También quedan retratadas miles de historias de la vida diaria de nuestra gente. La gente que hace a Puerto Rico. No son famosos ni políticos; son gente del diario vivir, los verdaderos protagonistas de nuestro país y la razón por la que hacemos lo que hacemos.
Cuando era niña, recuerdo oler la tinta en la ropa de mi padre cuando llegaba a casa. Años después, mis hermanos y yo respiramos ese olor cuando pasamos a trabajar en El Nuevo Día. Ese olor forma parte de nuestra memoria. Y el “sexto hermano”, como lo nombró nuestra madre, era el tema de conversación diaria en la cena de la mesa redonda de la terraza, donde los cinco esperábamos a Papi para que nos contara qué había pasado hoy en El Nuevo Día y en Puerto Rico. A esa redacción —reporteros, editores, fotoperiodistas, equipos técnicos, prensistas, porteadores, vendedores— le debemos mucho más que gratitud: le debemos esta historia y el presente desde el cual construimos lo que viene, manteniendo el legado de nuestro fundador y de tantos que nos han formado. Porque de aquí no nos vamos.
El papel cumplió una misión extraordinaria. Lo honramos por lo que representó y por todo lo que hizo posible. Pero, El Nuevo Día nunca fue solo papel. Fue —y seguirá siendo— un equipo que pregunta, investiga y cuenta; y la gente que, del otro lado, decide leernos y exigirnos ser mejores cada día.
El Nuevo Día no cierra un capítulo, abre una nueva era. Y lo hace con la misma convicción con la que un adolescente de catorce años escribió, hace más de 75 años, el propósito que definiría su vida y, con el tiempo, la nuestra: aquí estamos, como siempre y hacia adelante, al servicio de nuestra tierra. Seguimos en tus manos.
María Luisa Ferré Rangel
Publisher de El Nuevo Día y principal oficial ejecutiva del Grupo Ferré Rangel

