La súbita renuncia del secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Sebastián Negrón Reichard, sumado a las controvertibles circunstancias en que la dimisión se produjo, abre la puerta a una desestabilización nociva para Puerto Rico porque, entre otras repercusiones, mina la confianza de inversionistas del sector privado y frena iniciativas cruciales para la recuperación del país.
La imprevista situación obliga a la administración de la gobernadora Jenniffer González Colón a manejar esta nueva y grave crisis con celeridad y transparencia. Ante las serias denuncias hechas por el funcionario saliente, la secretaria del Departamento de Justicia, Lourdes Gómez Torres, le debe al país una pesquisa inexpugnable, con un resultado a prueba de dudas y de sombras.
El país vive una situación ciertamente triste. Negrón Reichard es justo el tipo de persona que todos hemos querido alguna vez que se sume al servicio público. Joven y experimentado a la vez, más con una impresionante preparación académica de la Universidad de Harvard, en el año y medio que ocupó el puesto se ganó el respeto y la consideración de mucho del país, por su eficiencia y seriedad.
Lo que se alega sugiere, entre otros asuntos, un mal manejo de los procesos en la Oficina de Permisos, debido a iniciativas cuestionadas atribuidas al secretario auxiliar Norberto Almodóvar, a quien Negrón Reichard destituyó de su cargo. De acuerdo con su denuncia, tomó acción tras sorprender al subalterno interviniendo irregularmente en un proceso de subasta para beneficiar a un licitador en particular. Lo señalado arroja dudas sobre la rigurosidad y pulcritud de los procesos de contrataciones en el gobierno. Junto al renunciante secretario, se marcharon cerca de una decena de altos funcionarios de la agencia, lo cual deja decapitada la promoción industrial y económica de Puerto Rico.
Esta seria controversia enrarece los esfuerzos que Puerto Rico gestiona hace años para reactivar nuestras bases económicas e industriales. La salida de Negrón Reichard y su equipo de trabajo deja en suspenso innumerables procesos de negociación para el establecimiento de industrias en Puerto Rico, por no mencionar los esfuerzos, que él encabezaba, para reformar el sistema de permisos.
La gobernadora González Colón tiene la obligación de parar este sangrado de inmediato.
Primero, es imperioso designar, con la mayor urgencia, un sustituto de Negrón Reichard de reputación intachable, con experiencia y trayectoria y que goce de la confianza del sector privado. La otra obligación, no menos importante, que tiene en este asunto, es promover una investigación exhaustiva y libre de presiones.
Ha sido una buena iniciativa la reunión que sostuvo el jueves la gobernadora con una veintena de líderes empresariales para atender sus inquietudes en torno a la situación en el DDEC. Es, igualmente, una señal positiva, que ya considera candidatos potenciales para el importante cargo de una lista de 15 profesionales, en su mayoría de la empresa privada.
La renuncia en la dirección del DDEC, así como escollos en la cúpula de esa agencia, no deben ser vistos por los ciudadanos como un asunto intrascendental porque se trata de la principal entidad a cargo de promover el crecimiento económico del país. Una gestión eficiente de cada componente de este departamento implica la creación de empleos e inversiones para mover la economía y lograr la recuperación, así como el desarrollo sostenible que el país merece.
Puerto Rico no puede permitirse ni un día de incertidumbre en lo que se refiere a esfuerzos para reactivar la economía. Tras cerca de 20 años de estancamiento que solo tuvo un alivio artificial temporal por los fondos de desastres naturales -que no son eternos-, necesitamos a todos remando en la misma dirección, de manera que podamos superar, de manera permanente y sostenible, estos tiempos tan complicados.
El Departamento de Desarrollo Económico y Comercio es fundamental en esa tarea indispensable de la sociedad puertorriqueña y debe, por lo tanto, dársele el lugar que merece y cuidársele acorde a su importancia.

