Dos tragedias marcaron esta semana el estado de la niñez y la juventud puertorriqueña. Y en ambas, el Estado no llegó a tiempo. En Aibonito, Anthonieska Avilés fue sentenciada a 38 años, 6 meses y 1 día de prisión por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario, de apenas 16 años, justo días después de que la madre de Anthonieska recibiera una condena de 102 años por el mismo caso. En Arroyo, un adolescente de 16 años, Yadiel Torrales Lazú, apareció baleado tras escapar de un hogar sustituto en Miramar. Su muerte destapó algo peor: el gobierno desconoce el paradero de 39 menores bajo su propia tutela, en un total de 160 desapariciones reportadas solo este año.
Editorial
Representa la perspectiva del medio de noticias.
Insostenible desamparo de nuestra niñez y juventud
Archivo
Esta historia fue publicada hace más de 1 mes.

