El intenso choque entre la gobernadora Jenniffer González y el presidente senatorial Tomás Rivera Schatz, detonado por una lucha por el liderazgo del Partido Nuevo Progresista, ha provocado una situación engorrosa y sin precedentes en Puerto Rico. Se trata de una prolongada confrontación que mina la confianza del pueblo en sus máximos directivos y empaña la imagen del país ante el mundo.
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Puerto Rico no puede costear esta guerra política
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