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Servicios que honren el sacrificio de los veteranos

Como parte de las iniciativas para honrar a los hombres y las mujeres que han expuesto su vida en conflictos bélicos con la bandera de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, es justo asegurar que estos exmilitares cuenten con los servicios y las instalaciones que requieren, principalmente en materia de salud y vivienda.

Puerto Rico tiene alrededor de 69,000 veteranos registrados en el Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos. No obstante, el procurador de esta población en la isla estima que otros 35,000 no están en ese sistema.

Los cónyuges, hijos y nietos de los veteranos muchas veces sufren de alguna manera los estragos emocionales que dejan las guerras. Un número significativo de exmilitares padece el trastorno de estrés postraumático (PTSD) y/u otras condiciones como ansiedad, depresión o abuso de sustancias. Por lo general, las lesiones físicas han requerido tratamiento prolongado.

Muchos veteranos no pueden recibir a cabalidad en la isla los servicios de salud física o mental que necesitan. Pero obtenerlos en Estados Unidos tampoco es una alternativa, ya sea por falta de recursos económicos para trasladar hasta allá a sus familias o porque, habiéndose ido solos, prefieren regresar para estar aquí con los suyos.

Estas personas necesitan los servicios de especialistas en diversas áreas médicas, así como de sicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales. Sin embargo, por lo general tienen que esperar meses para lograr una cita. Aunque, en general, se ha reconocido la calidad de los servicios que ofrece el Hospital de Veteranos de Puerto Rico, el alcance no es del todo suficiente.

Tras una década de luchas en el Congreso, organizaciones de veteranos en Puerto Rico lograron la aprobación de fondos para establecer aquí una clínica de salud mental -el VA Domiciliary Program and Psychosocial Outpatient Center, en Hato Rey, la cual planifica servir a una población de 23,000 veteranos a partir de marzo de 2023.

Otra necesidad apremiante de este sector es la de vivienda asequible. La falta de oportunidades de trabajo o desarrollo profesional, sumada a desatendidas condiciones derivadas de la participación en un conflicto bélico, ha dejado a muchos veteranos sin techo.

Precisamente el viernes pasado, cuando se conmemoró oficialmente el Día del Veterano, la actividad de gobierno se dedicó a celebrar el centenario de la Reserva del Ejército en Puerto Rico, que formó parte de las operaciones de recuperación tras el embate del huracán María en 2017.

Las carencias más neurálgicas de los veteranos deben ser atendidas en los planes de recuperación de los terremotos, los huracanes y la pandemia del COVID-19. En su mayoría, este sector es parte de la numerosa población de adultos mayores, uno de los grupos más vulnerables a eventos naturales relacionados con la crisis climática.

Según datos del Censo para 2019, el 19% de los veteranos en Puerto Rico vivía bajo el nivel de pobreza, aunque casi una tercera parte del total tenía grado de bachillerato.

La mayor cantidad de veteranos en la isla -casi un 34%- sirvió en el periodo de Vietnam que se extendió por 20 años, de 1955 a 1975. Alrededor del 20% estuvo en Corea, y el 14% en la segunda guerra en el Golfo Pérsico, tras los ataques terroristas contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001. Antes, el 12.5% de los veteranos puertorriqueños había participado en el primer conflicto en aquella zona, entre 1990 y 2001.

Estos ciudadanos dedicaron años de su juventud a guerras en suelo extranjero en las que Estados Unidos ha participado. Ahora necesitan de iniciativas promovidas, no solo por el gobierno federal, sino desde todos los sectores de nuestra sociedad para reconocer su sacrificio y el de sus familias en forma de empatía, recursos y servicios diligentes.

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