La guerra desatada por la Operación Furia Épica no consigue llegar a su fin. Y cada día muestra una cara más horrible, recordándonos que no importa la lejanía geográfica: las guerras de este siglo no solo las padecen quienes ven estallar las bombas, sino también quienes, a miles de millas de distancia, pagan con un inesperado y altísimo costo de vida. El fantasma de la inflación resucitó el viernes en Estados Unidos: el Índice de Precios al Consumo escaló en marzo hasta el 3.3%, el mayor nivel desde abril de 2024, cuando otro conflicto —la invasión rusa de Ucrania— esparcía sus esquirlas por las economías del mundo.
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Una pausa para frenar la guerra
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