Benjamín Torres Gotay

Las cosas por su nombre

Por Benjamín Torres Gotay
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El bloque

Todos hemos visto alguna vez esa escena de las películas malas en que un personaje va caminando por la ciudad mientras a su alrededor se derrumban edificios, se producen explosiones, caen paredes, piedras, hasta pianos y meteoritos, sin que al personaje, que va feliz, distraído, a veces hasta bailando, no le pase nada ni se percate en lo más mínimo de lo que pasa a su alrededor.

El resultado de La Encuesta de El Nuevo Día sobre la contienda por la gobernación hace un poco pensar en esa escena.

El gobernador Ricardo Rosselló pasó durante los primeros dos años de su gobierno, entre mucho mal trance, por la declaración de bancarrota del Estado Libre Asociado (ELA), el huracán María, el desplome de los servicios de seguridad y hasta de transporte a Vieques y Culebra, Héctor Pesquera, Julia Keleher, una pesquisa federal en el Departamento de Educación, el avión a Venezuela, peleas sin fin con la Junta de Supervisión Fiscal y hasta con Donald Trump y él sigue caminando inmutable en medio de la turbulencia, feliz con un porcentaje similar al que le bastó para ganar en el 2016.

Rosselló obtuvo en el 2016 el 41.80%. La Encuesta revela que, hoy, está posicionado para volver a ganar las elecciones con un porcentaje apenas un poco menor, pero suficiente. En otras palabras, durante los pasados dos años, el mundo se derrumbó alrededor de Rosselló y hoy vemos al gobernador apenas sacudiéndose el polvo del traje, listo para lo que venga.

Le sonríe tanto la suerte, de paso, que quien único parece en este momento que puede hacerle verdadera competencia es alguien del que no se sabe todavía si va a ser candidato. Se trata, obviamente, de David Bernier, el rival al que Rosselló derrotó en en el 2016 por menos de 3%. Según La Encuesta, Rosselló y Bernier están en un virtual empate, con el gobernador un punto arriba de su antiguo rival, 35% a 34%.

A los cinco candidatos oficiales, Rosselló hoy se los almuerza con ketchup y un poco de sal. A la alcaldesa Carmen Yulín Cruz, le gana 40% a 25%. Contra Eduardo Bhatia, la contienda se saldaría 37% a 28%. Si el rival fuera el abogado Roberto Prats, la elección sería 36% a 27%. El alcalde Josian Santiago perdería 35% a 25%, mientras para su colega Carlos “Charlie” Delgado la derrota sería 37% a 23%. Al exsecretario de Hacienda Juan Zaragoza, Rosselló le ganaría 35% a 23%.

Estos resultados van a encrespar a los que han estado tratando de convencer a Bernier de que aspire y dan municiones a los que creen que Cruz no es la mejor opción del PPD.

También obligan a reflexionar de nuevo en el fenómeno político que son Rosselló y el PNP. La Encuesta revela que solo el 28% de la población aprueba la gestión del gobernador, un descenso del 37% que lo aprobaba en junio. El 45% le da como notas D y F, dos puntos más de lo que lo calificaban así en noviembre del año pasado. Solo el 33% le da A o B y 19%, C.

Enpocas palabras, cada día menos gente aprueba la gestión de Rosselló, pero si las elecciones fueran hoy, volvería a ganar.

Esto tiene una explicación y es la que se le puede llamar “el bloque”. En las pasadas elecciones, el 58% de los votantes no apoyó a Rosselló. Pero estaban resguradados bajo diferentes carpas: 38.87% con el PPD; 11.13% con Alexandra Lúgaro; 5.73% con Manuel Cidre; 2.13% con el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y 0.34% con el Partido del Pueblo Trabajador.

Los simpatizantes de Rosselló, sin embargo, estaban juntitos en el 41.80%. Nada hace pensar que algo cambió desde entonces. En el PNP no hay las ambigüedades ideológicas del PPD, ni el escaso apoyo de otros. En el PNP, se desayuna, almuerza y cena estadidad. Los que ven eso sin pasión saben que no está cerca, pero desde el PNP se machaca tanto que el que no cree que viene, da el voto del agnóstico: por si acaso.

Ese 40%, 35%, ese es el bloque al que antes se hizo alusión. Es mucho menos, claro, de lo que hacía falta antes para ganar elecciones. Pero hoy da. Véalo así: si uno va de San Juan a Ponce, tiene que llenar el tanque. Pero si el viaje es a Caguas, medio tanque basta. Eso es lo que pasa con ese porcentaje; para el viaje previsto, da y sobra.







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