Benjamín Torres Gotay
💬

¿Para qué sirvió la consulta?

A esta hora en que cada cual está interpretando a su manera los números que refleja la consulta de status llevada a cabo hoy, conviene volver a la raíz y hacerse la más básica de las preguntas:  ¿para qué el gobierno dominado por el Partido Nuevo Progresista (PNP) convocó a la consulta de status llevada  cabo hoy domingo?

La respuesta no es difícil. La intención, presumiblemente, era avanzar en la descolonización de la Isla y, de paso, ratificar el voto favorable a la estadidad en la consulta de 2012, con el propósito de ir a Washington y, ya con un segundo resultado positivo a cuestas, echar a andar un proceso de admisión de Puerto Rico como el estado 51 de Estados Unidos.

La pregunta más importante, sin embargo, no es ésa. Son éstas: con el resultado de la consulta de hoy, con la estadidad obteniendo el 97% de los votos (cerca de 500,000), en un proceso en que el participó apenas el 23% de los electores inscritos en un país con un larga tradición de alta participación en eventos electorales, ¿se puede ir a Washington a argumentar que los puertorriqueños queremos la anexión? ¿Puede decirse que fue un ejercicio legítimo de autodeterminación, que el resultado refleja la voluntad real de los puertorriqueños y que la propuesta de anexión merece consideración seria del Congreso de Estados Unidos?

En resumen, ¿sirvió para algo esta consulta?

La respuesta, en este caso, no es fácil.

El que vota es el que cuenta, estaban diciendo hoy algunos portavoces del PNP, incluido el gobernador Ricardo Rosselló. En Estados Unidos no hay tradición de alta participación en eventos electorales. En las elecciones de 2012, de hecho, solo votó el 58% de los electores hábiles, lo cual es, sin embargo, el doble de los que votaron hoy aquí. Algunos estados, dicen, fueron admitidos con márgenes de participación menores.

La realidad en Washington es un poco más compleja que eso.

No es secreto para nadie que Estados Unidos no se muere por darle la estadidad a Puerto Rico en este momento. Además de las dudas de siempre (el carácter hispano del pueblo puertorriqueño, su precaria situación económica en comparación con los estados, la falta de algo concreto que el país pueda ofrecer a la unión americana) está, ahora, la bancarrota del Gobierno.

Después de la consulta de 2012, en la que no había boicot, en la que el 54% votó en contra del status territorial, y 834,191 votaron a favor de la estadidad, y cuando la quiebra aún no era una realidad, aunque ya se olía en la distancia, no hubo en Washington ni un amague de echar a andar el proceso.

El entonces comisionado residente Pedro Pierluisi presentó un proyecto con el que no pasó nada.  La única respuesta en aquella ocasión fue la inclusión de $2.5 millones en el presupuesto para orientar sobre fórmulas, siempre que dichas fórmulas fueran aprobadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, lo cual no ocurrió en la consulta de hoy porque el Gobierno decidió no esperar por esa aprobación después de que la agencia federal rechazara la primera versión de la papeleta.

¿Qué puede hacer pensar a alguien que ahora, con una consulta en la que participó menos de una cuarta parte de los electores hábiles, con la estadidad obteniendo cerca de 330,000 votos menos que la última vez que se consultó, con la oposición boicoteando, con Puerto Rico en bancarrota, con un gobierno abiertamente anti-hispano y aislacionista en Washington, habrá apertura en el Congreso para empezar a abrir la puerta de la admisión de Puerto Rico como estado?

¿En qué sociedad democrática una opción, la que sea, obtiene casi el 100% de apoyo de los electores? ¿Qué pensarán los que oigan a los líderes del PNP decir en Washington que el 97% de los puertorriqueños quiere la estadidad? ¿Quién en su sano juicio puede creer tal cosa? En fin, la consulta, ¿benefició o perjudica a la estadidad?  

Las respuestas a esas preguntas la empezaremos a ver en los próximos días. Consejo de un amigo: no aguanten la respiración esperando una respuesta favorable a la anexión. 

([email protected] , Twitter.com/TorresGotay, Facebook.com/TorresGotay)

Otras columnas de Benjamín Torres Gotay

domingo, 2 de agosto de 2020

Traficantes de marfil

La clase gobernante lleva tiempo queriendo convencernos de que la corrupción y la mediocridad son la norma y que no podemos aspirar a nada mejor

domingo, 26 de julio de 2020

¿Valió la pena el Verano del 19?

La ola de protestas que llevó a la renuncia de un gobernador tiene un valor en sí misma. Pero también es el símbolo más importante de un largo proceso de cambio que no ha concluído, expone Benjamín Torres Gotay

domingo, 19 de julio de 2020

La tentación del fracaso

Las dificultades para obtener educación el pasado semestre y las que enfrentarán a partir de agosto son solo el último contratiempo en la interminable lista de maneras en que la educación pública ha venido fallándole a la niñez ya por años, expone Benjamín Torres Gotay