Kenneth McClintock
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A votar en Texas y Florida

Mañana martes, 9 de octubre es la última oportunidad para que boricuas en los estados de Florida y Texas se inscriban para votar en las elecciones del 6 de noviembre.

Sí, en todos los estados el 6 de noviembre están sujetos a elección todos los 435 escaños de la Cámara de Representantes federal y un tercio de los 100 escaños del Senado federal.  

En Florida y Texas solo podrán votar quienes estén inscritos a más tardar mañana, sí, mañana martes.  En una democracia como la de nuestro país, el poder de los diversos grupos partidistas y étnicos se mide a base de cuántos votan, y para votar en Florida y Texas hay que estar inscrito a más tardar mañana.

En Florida y Texas es particularmente importante estar inscritos en o antes de mañana.  Ambos estados se cuentan entre los que elegirán o reelegirán senadores federales en noviembre que pueden decidir si el presidente Donald Trump contará con un Senado republicano sumiso  o un Senado demócrata fiscalizador de enero en adelante.

El Sistema republicano de gobierno de nuestro país está basado en la existencia y utilización de “pesos y contrapesos” (checks and balances) que no permite que una rama de gobierno se imponga sobre otra.  Durante los pasados dos años, la mayoría republicana en el Senado no ha utilizado esos pesos y contrapesos y ha dejado al presidente Trump “por la libre”.  El ejemplo más reciente ha sido cómo confirmó al juez asociado, Brett Kavanaugh, cuyas cualidades son significativamente inferiores a las de por lo menos 7 de los 8 jueces incumbentes del Supremo.

El senador incumbente de Texas, Rafael Cruz, un hispano que reniega tanto sus raíces hispanas que no usa su nombre de pila-Rafael-y lo sustituye por su apodo en inglés “Ted, es parte de esa mayoría republicana sumisa actual.  El candidato senatorial republicano en Florida, Rick Scott, aspira a ser parte de esa mayoría sumisa y como gobernador ha apoyado casi todas las políticas y expresiones del presidente Trump.  Un voto por Rafael Cruz en Texas o por Rick Scott en Florida será un voto a favor de todas las políticas y conductas de Trump que el Senado sumiso ha dejado pasar.

A los candidatos senatoriales demócratas en Texas y Florida los une el deseo de constituir una mayoría senatorial que active los “pesos y contrapesos” que la Constitución permite se usen para “poner en cintura” y moderar las actuaciones más extremas del presidente Trump.  Los une además su deseo de votar a favor de la admisión de Puerto Rico a la unión. 

El congresista Beto O’Rourke de Texas no es hispano pero habla más español que su contrincante Rafael “Ted” Cruz.  El senador incumbente Bill Nelson, cuando Bush era el presidente republicano, votaba a favor de sus mejores iniciativas y en contra de las más extremas, por lo que se considera un demócrata moderado.

En Texas, el creciente voto boricua necesita a Beto en el Senado y Beto necesita el voto boricua.

En Florida, los boricuas necesitan a un moderado como Bill Nelson y no a un “cheerleader” de Trump representándole en el Senado. Los boricuas necesitan a Bill Nelson y Nelson necesita el voto boricua.  El país necesita más senadores moderados, sean republicanos o demócratas, como Bill Nelson.

Los puertorriqueños, no importa dónde vivamos, necesitamos a Nelson y a Beto, ambos a favor de la estadidad para Puerto Rico en un Senado que modere los peores impulsos y conductas de Trump.

Pero para que un boricua  pueda votar por Beto en Texas o Nelson en Florida en noviembre, tiene que inscribirse. Ahora. Hoy o mañana.  Si no, no cuenta.

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