Kenneth McClintock
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Bloomberg: una nueva caja de Pandora

Con su lanzamiento el domingo, la posibilidad de que Estados Unidos sea presidido por un multi millonario “de a verdad”, que no tiene que mentir sobre los billones que alega tener, ni esconder planillas que pudieran probar lo contrario, se dará si Michael Bloomberg -la octava persona más rica de nuestro país y la novena más rica del planeta- gana la nominación demócrata y una mayoría del Colegio Electoral que elige a nuestro presidente.

Bloomberg ha tomado la decisión estratégica de no competir en los primeros dos estados que eligen delegados a la convención demócrata -Iowa y New Hampshire, que están a menos de tres meses, al inicio del calendario político presidencial, de escoger. En cambio, se enfocará en los estados más importantes en términos de elección de delegados.

A diferencia del presidente Donald Trump, Bloomberg autofinanciará su campaña. Mientras para Trump el billón de dólares que pueda costar una campaña presidencial puede representar gran parte de su alegada fortuna, para Bloomberg un billoncito puede que sea menos de dos centavos de cada dólar que tiene.  Esa diferencia se ha comenzado a notar al invertir unos $35 millones para colocar un vídeo, no de 15 ni 30 segundos, sino de un minuto de duración para anunciar su candidatura.

El dinero que invertirá, su negativa a aceptar donativos, la decisión de brincar los caucus de Iowa y las primarias de New Hampshire, entre otros factores sin precedentes, hacen casi imposible determinar qué suerte correrá su candidatura, y si ganará la nominación, mucho menos la elección.  Sin embargo, la fuerza desplegada con su lanzamiento obligará a los demás 10 o 12 candidatos restantes a revisar sus estrategias.

Pete Buttigieg, el alcalde del pequeño pueblo de South Bend, donde vivió mi hija Stephanie por los pasados cuatro años, sorpresivamente tiene una ventaja de unos 10 puntos porcentuales sobre los senadores Elizabeth Warren, Bernie Sanders y el vicepresidente Joe Biden en Iowa, un potencial triunfo que podría quedar devaluado ante la decisión de Mike Bloomberg de ignorar esa contienda.

En Puerto Rico, donde ninguno de los candidatos tiene una campaña que “pise y arranque”, y donde nadie está firmemente comprometido con nadie, se le podría hacer fácil a Bloomberg alinear endosos para la primaria del 29 de marzo, en apenas 125 días.  

Con respecto a Puerto Rico, Bloomberg podría hacerle caso a su mejor contacto en nuestro territorio, la gobernadora Sila Calderón, o podría resolver ese problema como resuelve casi todos sus problemas, dejándose llevar por los números.  Si le presta más atención a los números que a las creencias políticas de nuestra exgobernadora, verá que en nuestras islas, la estadidad tiene más respaldo que ninguna otra alternativa, que tiene el 80% de respaldo entre los boricuas en Florida y que el apoyo creciente a la estadidad invade a las comunidades boricuas tradicionales del noreste, donde sobrepasa el 55 o 60%.

Para los demócratas de todo nuestro país, los de Puerto Rico incluidos, Mike Bloomberg es una nueva caja de Pandora que hay que observar.



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