Maritza Barreto

Punto de vista

Por Maritza Barreto
💬

Cambio climático: un asunto de seguridad nacional

Sequías, secuencias sísmicas, olas de calor, pandemias, huracanes, son algunos de los eventos extremos que siguen ocurriendo, causando mayores complicaciones y dificultades para lograr proteger vidas y propiedades. 

Son eventos cuya magnitud y ocurrencia en varios casos están asociados a las manifestaciones del cambio climático, escenario que por muchas décadas habíamos escuchado que afectaría nuestro entorno, pero ahora está presente entre nosotros. 

Nos preguntamos, ¿habrá manera de reducir los impactos de estos eventos de tal manera que nuestra población isleña sea menos vulnerable y más resiliente? La contestación es sí. Entre las estrategias para lograrlo está definir los eventos extremos y el cambio climático como un asunto de seguridad nacional.

En el 2007, Joshua W. Busby en el reporte “Climate Change and National Security: An Agenda for Action” presenta la importancia de dar atención a las implicaciones de la ocurrencia de desastres naturales, pandemias y cambio climático como uno de naturaleza de seguridad nacional. En su escrito, destaca que “la seguridad nacional se extiende más allá de la protección de la nación ante los posibles ataques armados de otras naciones, personas o grupos”. Subraya que la seguridad nacional tiene que incluir la vigilancia y acción sobre los desastres naturales y el cambio climático ya que sus impactos podrían afectar la capacidad de respuesta que tiene el estado ante la ocurrencia de estos eventos. Muy de acuerdo. A través de las décadas, hemos visto en algunos casos la dificultad de respuesta del estado ante los desastres cuando estos ocurren al mismo tiempo en una misma zona geográfica, aun cuando hubo la voluntad e interés de responder de una manera adecuada. Esto posiblemente causado porque no se vio la posibilidad que esto ocurriera. 

Entonces, ¿tendremos la capacidad de respuesta para enfrentarnos a este nuevo escenario de desastres?   ¿Cuáles serían algunas de las intervenciones que tendría que ejecutar el estado para no perder la capacidad de respuesta ante los desastres en el país?  

Algunas respuestas es que hay que estar convencido de que la alternativa de la inacción no es opción. El costo de pérdidas de vida, propiedad, seguridad, estabilidad económica, entre otras, es muy alto. Aceptar que la ocurrencia y efecto de los desastres naturales, pandemias y cambio climático es un asunto de seguridad nacional. Reconocerlo ayudaría al estado a prepararse mejor, responder en tiempo real y de manera adecuada, especialmente ante la realidad de riesgos múltiples. Por ejemplo, tener protocolos de preparación y respuestas adecuados ante el escenario combinado de sismos, pandemia y huracanes.

Es necesario diseñar e implementar estrategias de mitigación, adaptación y resiliencia que ayuden a fortalecer la seguridad nacional ante estos eventos.  ¿Cuál sería el costo? El“National Institute of Building Sciences” indica en uno de sus estudios, realizados después del paso del huracán Harvey en Estados Unidos, que “por cada dólar que se invierte en la mitigación de desastres se salvan $6.00 de la sociedad”. Así que ejecutar proyectos de mitigación, adaptación y resiliencia podría ser una excelente inversión. Mas allá de reducir las pérdidas económicas, es salvar vidas y proteger la seguridad de la nación.  

Estamos aún a tiempo para fortalecer nuestra seguridad nacional ante este escenario de eventos extremos y cambio climático. Queda la respuesta y acción en aquellos que toman las decisiones.

Otras columnas de Maritza Barreto

martes, 23 de junio de 2020

Las 1,225 playas de Puerto Rico

Son playas que varían en su forma, dimensiones y tipos de arenas. Un muestrario completo que brinda a sus visitantes todas las posibilidades de disfrute, escribe Maritza Barreto Orta

lunes, 11 de junio de 2018

Las playas a ocho meses de María

La geóloga Maritza Barreto comenta la condición de las playas a ocho meses del impacto del ciclón María y sugiere medidas para la protección de esa infraestructura natural, vital para Puerto Rico