Osvaldo Burgos Pérez

Punto de vista

Por Osvaldo Burgos Pérez
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Código Civil: la mentira es incompatible con la equidad

En los últimos días hemos escuchado voces dentro de las estructuras de poder en Puerto Rico decir que el nuevo Código Civil no lacera derechos de las comunidades LGBTTIQ+.  Aunque desde organizaciones como el Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) se ha llamado la atención sobre la falsedad de esta aseveración, ahora se pretende minar la credibilidad de esta organización.

Veamos algunos ejemplos concretos en los que las realidades de las comunidades que nos ocupan han quedado totalmente invisibilizadas.  En el artículo 567 se indica que “el parto determina la maternidad, excepto en casos de maternidad subrogada en los cuales la mujer gestante no tiene vínculo genético alguno con el hijo que se desprende de su vientre y desde un principio su intención original fue llevar el embarazo a término para otra persona”.  Este artículo parece negar reconocimiento a la capacidad de gestar que puede tener un hombre transexual o una persona intersexual cuyo indicador de sexo establezca que se trata de un varón.  Lo correcto a estas alturas de los tiempos es hablar de persona gestante y establecer que la persona que nazca de ese proceso de gestación –salvo en los casos de un vientre subrogado (que también puede ser el vientre de un hombre gestante)—genera un vínculo jurídico con esa persona como progenitora.

Más adelante en el artículo 568 se indica que “se presumen hijos del cónyuge de la mujer casada: (a) los nacidos durante el matrimonio; y (b) los nacidos dentro de los trescientos (300) días siguientes a la disolución del matrimonio”.  Nuevamente se obvia la posibilidad de que quien tenga a la criatura sea un hombre gestante, además, se le niega reconocimiento a que la mujer casada pudiera estarlo con otra mujer en cuyo caso sus hijos se presumirían hijos de su esposa. 

Esto último fue resuelto por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso de Pavan v. Smith en 2017 y ha sido objeto de varios litigios en los tribunales de Puerto Rico. En estos casos, el Registro Demográfico se ha negado a inscribir a los hijos de mujeres lesbianas casadas como hijos de sus cónyuges, invitándoles discriminatoriamente a adoptar si quieren tener un vínculo jurídico con los hijos de sus esposas.  Definitivamente, la redacción de este artículo constituye una clara vulneración de derechos adquiridos por las comunidades LGBTTIQ+.

Ese mismo artículo parece olvidar que en el caso de un vientre subrogado, pudiera ser un hombre el que haya suscrito el contrato de alquiler y estar casado con otro hombre al momento del nacimiento del hijo o hija.  Es este caso lo jurídicamente correcto sería que el hijo de presuma hijo de ambos hombres.

Como si lo anterior fuera poco, en ese mismo Art. 568 se indica que “el reconocimiento voluntario crea una presunción de paternidad del reconocedor”.  Cabe preguntarse, ¿y qué pasa cuando quien pretende reconocer voluntariamente es la compañera de una mujer con la que no está casada?  Este artículo parece negarle tal derecho.

Como vemos, el análisis de estos dos artículos es suficiente para desmentir el argumento de que el nuevo Código Civil no lacera derechos adquiridos.  Pero si algo ha distinguido a las comunidades LGBTTIQ+ es su persistencia en la reivindicación de derechos y esta no va a ser la excepción.  A la larga la Equidad triunfará sobre la exclusión, la demagogia y la mentira.


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