Cristal I. Hernández Hernández
💬

Cómo proteger a los profesionales de la salud

Los profesionales de la salud desempeñan un papel fundamental en el manejo de la pandemia del COVID-19 y son la pieza central del sistema de salud en el archipiélago borincano. Por eso es imperativo que, ante la fragilidad de nuestro sistema de salud, la falta de una vacuna y de recursos para atender nuevos casos, procuremos por su bienestar físico y emocional.

Día a día, y ante el avance de esta pandemia, crece la presión sobre estos profesionales. Ver en las redes sociales cómo colapsan los sistemas de salud de Italia y España ante la cantidad de personas que requieren tratamiento para el COVID-19 me hace preguntarme si en Puerto Rico estamos preparados para este escenario. 

Se estima que en China 3,000 trabajadores de la salud se han visto afectados por el virus y al menos 22 han muerto, mientras que en Italia se estima que 8.3% de los casos reportados son profesionales de la salud. Actualmente, Puerto Rico cuenta con un número limitado de médicos. Perder el mínimo porciento de recursos humanos nos sumergiría en una crisis nunca vista en nuestro sistema de salud. 

Al pasar de los días, las salas de emergencia y los hospitales del país se verían congestionadas y con esto aumentaría el trabajo físico y mental de este gremio que tiene que estar al frente de la lucha por el control esta pandemia. Ahora que nos percatamos del valor incalculable de los médicos, enfermeros, técnicos de laboratorios y el personal del hospital, tenemos que hacer prioridad su bienestar y seguridad, procurando:

1. Establecer protocolos claros y accesibles ante el manejo de posibles casos de COVID-19.

2. Proveer todo el material de protección personal (guantes, mascarillas, batas y trajes de aislamiento, entre otros) necesario para proteger la integridad física de los mismos. 

3. Evaluar y procurar el bienestar emocional en el ambiente de trabajo, así como en su hogar. 

4. Asegurar un tiempo justo de descanso entre jornadas de trabajo para evitar el agotamiento excesivo del personal.

5. Reconocer el potencial como capital humano que representan todos aquellos estudiantes de medicina y enfermería bajo entrenamiento.

Hacer caso omiso a las debilidades del sistema de salud, en particular ignorando las necesidades de nuestra primera línea de defensa durante esta pandemia, pone en riesgo el bienestar de todos. Esto podría resultar en un aumento exponencial de casos en aquellos que intentan manejar, tratar y mantener el control de los pacientes. Proteger este grupo de profesionales tiene que ser prioridad para el gobierno, ya que en su ausencia colapsará el sistema de salud.