Jorge Bauzá

Punto de vista

Por Jorge Bauzá
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Dorian, las olas y la arena perdida

“El agua se está acercando cada vez más año tras año” dijo un vecino de las parcelas Suárez en Loíza. Pero también para Ocean Park, Córcega en Rincón, barrio Fortuna en Luquillo, el malecón de Vega Baja y posiblemente para un 60% de las playas existentes en Puerto Rico. 

Es de saber que nuestras playas son un tesoro ecológico, fuente de inspiración, recreación y diversión. Sobre todo, son protección y seguridad para las comunidades que comparten su espacio.  

A pesar de todos estos regalos que nos brindan nuestras costas, estas tristemente han sido maltratadas e impactadas para extraer, construir y creer proteger. Recordemos que una playa es un delicado proceso de balance dinámico que, al alterarse, se traduce en pérdida de arena, en erosión costera, en una playa menos, en una comunidad amenazada. Veamos cómo sucede este proceso. 

La arena en una playa se mueve, va y viene guiada por la acción del viento, las olas y la corriente del litoral. De la duna a la berma se transporta la arena para luego quedar sumergida donde las olas la regresan a la playa y el viento a la duna.  Pero también existe una corriente lenta y paralela a la costa llamada la corriente o deriva del litoral. Esta corriente distribuye la arena a lo largo de una playa, de una esquina del litoral a la otra. Esto es un circuito constante pero balanceado. Es un intercambio constante de arena a lo largo y ancho de la playa. Esta es la dinámica de la celda en una playa, una dinámica delicada y en equilibrio.  

El problema está cuando interrumpimos esta dinámica, este equilibrio por diferentes acciones. La peor de las acciones es la extracción de arena para la construcción. Esto es como retirar efectivo de un a cuenta de ahorros sin hacer un depósito después. Indudablemente, observaremos pérdida, en este caso, pérdida de arena y eventual erosión costera. A esta amenaza le podemos añadir estructuras en el agua erróneamente diseñadas y construidas.  

Ahora, si a estos ecosistemas delicados y ya débiles le sumamos la fuerza natural de un huracán como María, las marejadas invernales y la tormenta Dorian que se acerca a nosotros en estos momentos, entonces las consecuencias son y serán más intensas. Y es que la tormenta Dorian no tiene que tocarnos para sentir su energía a través de las olas que genera. Energía que se traduce en olas poderosas que producirán más erosión. Primero perdemos la arena, pero una vez las olas tocan las estructuras detrás, particularmente esos muros de contención, socavan sus cimientos y comienza el daño a la propiedad. Estos fenómenos tienden por su naturaleza a erosionar la costa en unos puntos y en ocasiones a acumular arena en otros. Estará por verse en los próximos días. 

La erosión es el problema básico a consecuencia de lo mencionado, no hay duda. Como proceso natural, la arena en la berma de playa se pierdeen inviernopara regresar en verano por la acción de las olas de las respectivas temporadas. A pesar de que la erosión es la constante por la pasada década y para ciertas playas, la arena no está regresando a la playa como antes. 

La arena es materia y como tal no desaparece de la nada. En algún punto en la playa sumergida, en el propio litoral más abajo o más arriba, quién sabe, debe estar la arena perdida del litoral. Tal vez regresa. La dinámica del litoral puede ser compleja y opera con un calendario distinto al nuestro. 

Por lo pronto, tendremos que implementar una combinación de medidas a corto, mediano y largo plazo. Tendremos que proteger lo que existe, nuestros arrecifes que disipan la energía de las olas y las dunas que amortiguan y acumulan la arena, por ejemplo. Tendremos que recurrir a la ciencia y a la ingeniería de costas para buscar esa arena, traerla, estabilizarla y decidir dónde no se construye. Tendremos que analizar esas fuerzas del mar que están operando en los últimos tiempos, adaptarnos y aprender a convivir con ellas. Lo inmediato y urgente es proteger vidas, evitar exponerse, proteger la comunidad en esta temporada de huracanes que amenaza a un litoral amenazado y débil.  

El litoral es un ambiente dinámico, las costas cambian y han cambiado mucho antes que sintieran nuestra presencia. Es también un proceso de respeto y espacio al mar. 








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