José L. Bolívar Fresneda

Punto de vista

Por José L. Bolívar Fresneda
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El coronavirus: una perspectiva histórica

Dos eventos que sacudieron a Puerto Rico durante el Siglo XX -la influenza del 1918 y la Segunda Guerra Mundial- se dejaron sentir en los ámbitos de salud, interacción social y económicos, cosa similar (aunque no igual) al caso que vivimos hoy con el coronavirus.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), entre el 1918 y 1919 se estima que alrededor de 500 millones de personas a nivel mundial padecieron de la influenza. Esto equivalía a casi una tercera parte de la población mundial. De las personas afectadas, entre el 10% y el 20% (50-100 millones) perecieron. Como modo de comparación, en la Primera Guerra Mundial se estima que murieron entre 7 y 8 millones de personas, incluyendo a los civiles y militares. 

Debemos hacer notar que esta epidemia comenzó al terminar la guerra y en momentos en que se desactivan los ejércitos, por lo que muchos se encontraban en espacios confinados como los trenes, autobuses o barcos de transporte. En aquel momento no se implantó un sistema efectivo de cuarentena (de hecho, se hizo lo opuesto) y, por otro lado, no existían medicamentos para curar esta enfermedad.

Puerto Rico no estuvo exento de sufrir este embate. Según la reconocida historiadora Mayra Rosario Urrutia, en junio de 1918 se comenzaron a sentir los efectos de esta enfermedad. Se estima que de una población de poco más de un millón, se contagiaron 250,000 personas y murieron 10,000. Según Rosario Urrutia estas son las cifras oficiales. Sin embargo, la mortalidad debió haber sido más alta debido a la falta de rigurosidad en las estadísticas oficiales.

El sistema de salud local estaba en condiciones precarias para absorber tan impactante número de afligidos, por lo que muchos no tuvieron la dicha de tan siquiera ver a un médico. Recordemos que para ese entonces Puerto Rico no contaba con una escuela de medicina.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes hundieron más de 500 barcos en el área del Caribe, por lo que el comercio entre Puerto Rico y Estados Unidos se redujo de manera marcada. El desempleo sobrepasó el 20% en el 1942 y se mantuvo históricamente alto durante este periodo. Escaseó la comida, en particular el arroz. Fotografías de la época muestran las filas que había que hacer para poder comprar comestibles. Se impusieron cuotas sobre la cantidad de alimentos que se podían comprar. 

A pesar de tal sufrimiento y angustia, Puerto Rico se recuperó de ambas tragedias y, de hecho, los años posteriores fueron de gran crecimiento económico y social. De manera similar, nos sobrepondremos a los retos que hoy enfrentamos con el coronavirus. 


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