José F. Méndez Méndez

Punto de vista

Por José F. Méndez Méndez
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Frente común hacia una universidad emprendedora

Durante esta semana se celebrarán las actividades de la Conferencia 2020 de la Cámara de Comercio de Puerto Rico. Una oportunidad única para que diferentes sectores del área de desarrollo económico discutan en un mismo lugar las alternativas que tiene el país para enfrentar el entorno fiscal que les afecta.

El sector de la educación superior es uno que incide directamente en las oportunidades de desarrollo para el país y será representado con las ponencias de los diferentes presidentes de las instituciones de la isla.  Las universidades cada vez tienen un rol más protagónico en asumir la responsabilidad de forjar hombres y mujeres con el conocimiento y las capacidades necesarias para ser útiles en el mundo de hoy. En la actualidad, se ha comentado la importancia de que los salones de clases comiencen a forjar menos empleados y más emprendedores.  

Sin lugar a duda, esa debe ser una de las aspiraciones de la universidad.  Forjar un ciudadano integral con una visión holística de los campos del saber, conocedor de su materia, pero a su vez, que tenga consigo las herramientas necesarias para buscar las oportunidades donde desarrollarse o crear nuevos espacios para emprender. Eso solo podrá lograrse si la universidad de hoy se reinventa. Si es capaz de hacerse una autoevaluación completa en la que exista la apertura de sopesar lo que se está haciendo hasta el momento con lo que pudiera ser su escenario perfecto de desarrollo.

La universidad debe continuar siendo inclusiva. Un centro de pensamiento crítico donde se propongan nuevas ideas y proyectos que tengan un beneficio directo para nuestra gente. Un espacio en el que los libres pensadores puedan proponer soluciones a las encrucijadas que vive la empresa de hoy, que proponga alternativas atractivas para que los estudiantes de las escuelas del país se sientan parte del desarrollo de la educación, que fomente la investigación en las ciencias, que ayude a empoderar a la ciudadanía para crear un ambiente más seguro y para que cada individuo se convierta en un promotor de la salud y el bienestar.  

El estudiante de hoy aspira a más y se aleja del concepto tradicional que enmarca la vida universitaria en un espacio cronológicamente predeterminado. Por un lado, está el estudiante que completó su cuarto año y continuó sus estudios, pero vemos cada vez más que opciones como programas 100% en línea, interés en carreras de educación especializada para adultos, cursos cortos y certificaciones profesionales siguen avanzando en la preferencia del alumno de hoy.

Cada vez es más común encontrar en el salón de clases estudiantes con uno o más empleos que vienen a la universidad a reenfocar la experiencia que el mundo del trabajo le ha brindado. Otros que, a pesar de haber tenido uno o varios intentos para montar su propio negocio, no pierden la esperanza de lograrlo y la educación universitaria es la herramienta clave para convertir las más grandes aspiraciones en planes concretos para alcanzar el éxito.  

Corresponde a la universidad seguir siendo ese espacio de formación donde se puede crecer de manera personal y profesional. La universidad de hoy debe convertirse en una universidad con mentalidad empresarial en cada una de sus disciplinas, donde la innovación y el emprendimiento produzcan nuevos procesos, productos, más y mejores empleos. Solo así se podrá reactivar la economía y generar una mayor actividad económica en todos los sectores.  


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