José A. Franceschini Carlo

Punto de vista

Por José A. Franceschini Carlo
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Hay que subir a 21 años la edad legal para ingerir alcohol

Mucho se ha hablado de Jorge Navarro, y en Puerto Rico, según las estadísticas reconocidas, debe haber cientos de miles de Jorges. Según el Instituto Nacional de Alcoholismo y Abuso de Alcohol (NIAAA), dos terceras partes de los adultos consumen alcohol y de esos el 15% tienen problemas de alcoholismo. En Puerto Rico debe haber 150,000 personas con ese mismo problema. La misma organización dice que están en riesgo de caer en el alcoholismo aquellos que beben más de 14 tragos a la semana en varones y siete tragos en el caso de las mujeres.

El alcoholismo es una enfermedad progresiva del cerebro. Es la tercera peor enfermedad prevenible, causando un estimado de 88,000 muertes anuales en Estados Unidos, sin incluir las muertes por accidentes causados por la embriaguez. Solo la obesidad y, sobre todo, el cigarrillo son peores asesinos. 

El alcoholismo y la drogadicción fueron aceptados finalmente como enfermedades del cerebro por el Congreso de los Estados Unidos en agosto de 2010 por toda la evidencia científica recopilada. Hasta entonces se decía que eran un problema social y personal.  En todos los estados la edad legal para consumir alcohol es 21 años, excepto Puerto Rico, donde todavía se permiten los cigarrillos y el alcohol a los 18 años. 

La legislatura debería aprovechar esta coyuntura y en vez de solamente enviar a Jorge Navarro a rehabilitación, deberían subir a 21 años la edad para el consumo como una herramienta más en el área de la prevención. Existe mucha evidencia de que el cerebro no madura hasta los 21 años y hay mucha vulnerabilidad e inmadurez antes. 

En un estudio de Columbia University, siguieron por 10 años a 66,000 jóvenes entre 13 y 25 años. El estudio demostró que entre más temprano se empieza a usar alcohol o drogas, más riesgo hay de crear una dependencia. Nueve de cada 10 alcohólicos o drogadictos comenzaron antes de los 21 años, mientras que uno de cada 25 alcohólicos o drogadictos comenzó después de los 21 años.  Estas son cifras impresionantes. El otro factor de riesgo grande es la genética, que ocurre en un 50% de los casos.  

La Legislatura es responsable de actuar para desalentar aún más el riesgo de la dependencia, con toda la evidencia científica que hay, lo que evidentemente ha llevado a todos los estados a mantener la edad de beber en 21 años. Todavía no hay un legislador que hable de este tema. Anualmente se pierden millones de dólares en fondos federales por esta razón.  

El alcoholismo se reconoce a nivel mundial como la enfermedad de la negación.  La inmensa mayoría de los alcohólicos lo niegan. Todos justifican su dependencia y creen que pueden controlar la enfermedad. La mayoría tiene que tocar fondo para digerir el problema tan severo que enfrentan. Tocar fondo es cuando se pierde familia, pareja, trabajo, salud, y se tienen problemas sociales y legales. Ya cuando se llega a ese punto es que muchos reaccionan y buscan ayuda. En muchas ocasiones ya es tarde.

Hay distintos tipos de tratamientos y, sin duda, es una enfermedad tratable. En mi experiencia de más de 35 años como psiquiatra recomiendo los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA). Existe mucha evidencia científica de este programa.  Muchas organizaciones dedicadas al tratamiento y la rehabilitación reconocen la efectividad de AA. Personalmente he tenido unas experiencias con mis pacientes espectaculares de cómo lograron salir de ese serio problema social.




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