Angie Vázquez
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La burbuja materna de seguridad en la pandemia

Las rutinas, como los rituales sociales, son extremadamente necesarias para el bienestar psicológico. En casi todas las familias del mundo, las madres son las principales cuidadoras de esas rutinas de intimidad. Son el tronco del árbol que da sostén, orden y estructura a todo el sistema familiar y, con ello, al resto de la sociedad. 

Sin duda las madres del mundo han hecho de tripas corazón, como dice el refrán, para mantener la calma familiar en la anormalidad cotidiana que impone el acuartelamiento del COVID-19 y las amenazas de contagio. Han construido una amorosa burbuja especial para proteger mejor a sus hijos, abuelos, esposos, mascotas y hasta a los vecinos. 

Esa burbuja de seguridad no es fácil de sostener y no existen guías de referencias porque no hay precedentes cercanos. Así que se las han tenido que ingeniar, siendo muy creativas, para mantener las rutinas saludables que todos necesitan y disfrutan.

La pandemia es terrible, pero las buenas madres son mucho más fuertes que el microscópico virus. La burbuja protectora familiar es el mejor regalo que, con amor cotidiano y atenciones 24/7, las madres del mundo han creado en los pasados meses para salvaguardar la salud de la familia. Celebrando su maternidad este domingo y siempre, nos corresponde devolver con creces ese esfuerzo. Todos debemos aportar y cuidar bien de la burbuja de seguridad que tan hermosamente han tejido las mentes y manos laboriosas maternas.

En esta pandemia, no se necesitan regalos comprados ni actividades especiales fuera del hogar para celebrar y ayudar a las madres del mundo. Después de todo, las madres nos damos por agradecidas y felices tan solo con la garantía de que nuestros seres queridos disfrutan de salud y vida. Lo demás, sobra. Basta con un abrazo y un beso lleno de salud. Basta con la expresión de buenos sentimientos de reconocimiento y solidaridad ante la amenaza. El amor, el apoyo y la ayuda son los mejores regalos.

El mejor gesto de amor no son las palabras sino las acciones. Las palabras seducen, pero las acciones de cuido cotidiano son las que nos ayudan a sobrevivir. Así que damos gracias con apoyo real a esas madres arquitectas de la seguridad familiar. Esas madres que día a día, noche a noche, semana tras semana atienden los juegos, las hambres, los llantos y las risas, la curiosidad y el temor, las preguntas y los anhelos de un mejor futuro de sus hijos necesitan que se agradezca el enorme esfuerzo que ponen en hacerlo todo mejor y exitoso. Ellas han creado la mejor burbuja de seguridad posible y toca a los demás proteger con acciones su reino de amor

Mira la fotogalería de tributo a las madres ausentes en tiempos de la pandemia 







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