Alex Amparo

Punto de vista

Por Alex Amparo
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La preparación para un desastre en tiempos del COVID-19

Dicen que el tiempo lo cura todo. Sin embargo, ¿qué sucede si el tiempo es testigo de una serie de nuevos retos que lastiman las heridas que queremos sanar? 

Hace apenas ocho meses, cuando me destacaron para liderar los esfuerzos de FEMA en el desastre más grande en la historia moderna de la isla, vi una oportunidad única: asegurar el camino para un Puerto Rico robusto con la capacidad de enfrentar futuros desastres. El éxito de la encomienda recae en la unidad de esfuerzos entre el gobierno local, federal y sobre todo en la ciudadanía. 

En mis años de experiencia en el manejo de emergencias he visto cómo las recuperaciones más exitosas son aquellas que se ejecutan a nivel local, se manejan a nivel estatal y reciben apoyo federal. 

FEMA, al igual que otras agencias federales, ha brindado un respaldo sin precedente al Gobierno de Puerto Rico. En los últimos seis meses, hemos provisto $317 millones a los municipios para ayudarles a atender los daños a raíz del huracán María. Hemos puesto $44 millones en las manos de las personas afectadas por los temblores para que reconstruyan sus hogares. También colaboramos con $46 millones para los esfuerzos de frenar la propagación del COVID-19. 

Precisamente ante la situación de esta pandemia, y anticipando la temporada de huracanes, este apoyo incluye guías que incorporan estrategias y consideraciones que el gobierno contemplará al momento de responder a un desastre. La planificación ahora examinará refugios que cumplan con las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Esto incluye espacios que respeten el distanciamiento físico. Igualmente se explorarán opciones virtuales en la prestación de servicios que requieran contacto personal.

Proporcionaremos asistencia técnica a los manejadores de emergencias, al personal de salud pública y a los funcionarios municipales. Un aumento en el personal de apoyo móvil de respuesta en emergencias al igual que el uso de oficinas móviles de comunicaciones, complementan las directrices actualizadas. 

Nuestro mundo ha cambiado. Nos lo recuerdan los estragos del huracán María. Lo sentimos cada vez que tiembla el suelo. Lo vemos en los rostros cubiertos con mascarillas. Lo vivimos cuando pensamos dos veces antes de abrazar a un amigo. Algo que no cambia, sin embargo, es la esencia de lo que significa estar preparado. Y esa es una responsabilidad que le corresponde a cada uno de nosotros.

El fundamento de un plan de preparación familiar está sujeto a las particularidades de cada hogar. Ante el panorama del COVID-19, hay que revisar esos planes y ajustarlos. Ahora es el momento de incluir mascarillas en nuestra mochila de emergencias. Habla con tu familia, tus vecinos y juntos tracen un plan que tome en cuenta la salud y el bienestar de todos.

Al tomar la responsabilidad de prepararnos, veremos un Puerto Rico fuerte, listo para enfrentar los desafíos. Seremos sobrevivientes, determinados y firmes, porque aprendimos juntos a ser más resilientes. 




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