Rafael Torrech San Inocencio
💬

Las costuras de la historia: cambios a raíz de la pandemia

Eventos inesperados periódicamente alteran la continuidad de la historia.  Son como costuras en el lienzo histórico que traen rupturas fundamentales entre lo que era y lo que será.  Nuestra historia ha vivido muchas de estas costuras, ya sea por causas económicas, políticas y naturales.  Cuando son mundiales, como la pandemia de 2020, su impacto es absoluto.

Según nos enseñó el Dr. Fernando Pico, la mentalidad es un objeto de estudio de la historia.  Los pueblos cambian mentalidades a consecuencia de sus experiencias.  En estas costuras de la historia, los pueblos comienzan a ver las cosas de manera distinta y a actuar de forma diferente. Esta pandemia generará múltiples y diversos cambios de mentalidades que marcarán por mucho tiempo a nuestras nuevas generaciones.

No sabemos cómo las epidemias han cambiado la mentalidad de los puertorriqueños. Pero en la gran epidemia de cólera (1855-56) un joven médico recién graduado en Francia cobró gran prominencia.   Sería Ramón Emeterio Betances, quien 12 años después fraguó desde su destierro el primer alzamiento contra España en Lares.

Otra gran costura, la Gran Depresión de 1930, cambió nuestras mentalidades. Huelgas en la caña activaron la combatividad de nuestro movimiento obrero. Frente a un liderato político fragmentado, sin rumbo y corrupto, emergió la figura de afirmación nacional del Dr. Pedro Albizu Campos.

La Gran Depresión también trajo el Estado Benefactor. Una gran burocracia federal y sus programas de asistencia contra la pobreza degeneraron en una mentalidad de dependencia que aún socava nuestra voluntad colectiva.  En esta misma costura de la historia emergió Luis Muñoz Marín, quien supo posicionarse entre el Gobierno de Estados Unidos y el pueblo desamparado, soslayar a los partidos políticos de su época y traducir su discurso de justicia social en la más larga hegemonía política de nuestra historia.

Hoy la costura histórica de la pandemia augura un resucitado auge del estado benefactor en Estados Unidos.  Sin opciones ante las abrumantes y súbitas necesidades sociales y económicas, y en el contexto de un año eleccionario, el gobierno estadounidense diseña con prisa un asistencialismo populista de nuevo cuño.  Ya veremos cómo evolucionará con el tiempo.

No hay que ser profeta para anticipar que la pandemia traerá profundos cambios de mentalidad en Puerto Rico, especialmente entre las generaciones jóvenes, ya curtidas por huracanes, sismos, bancarrota económica y una rebelión sin precedentes contra el gobernador.  Esta nueva costura pandémica puede generar insurgencia -tal vez violenta- y asistencialismo, demagogia y populismo. También nuevos y súbitos reordenamientos de los partidos políticos.

Sería errado si nuestro liderato político partidista cree quetodo seguirá igual; que las viejas tretas electorales aún sirven; que el clientelismo y la corrupción seguirán impunes; que nos distraerán sus plebiscitos inconsecuentes; que pueden manipular la institucionalidad; y que su hegemonía está segura con el vasto poder que la pandemia les ha dado sobre el derecho ciudadano. Posiblemente no verán el cambio por venir.  Y serán protagonistas de la inexorable razón de causa y efecto que nos han enseñado las costuras de la historia.

Otras columnas de Rafael Torrech San Inocencio

jueves, 30 de abril de 2020

Una propuesta de sustentabilidad y servicios

Múltiples beneficios son posibles. El más fundamental es expandir exponencialmente el alcance y la cadena de servicios para poblaciones contagiadas, vulnerables y más remotas, escribe Rafael A. Torrech San Inocencio

martes, 24 de marzo de 2020

Las OSFL: ausentes necesarias

Rafael Torrech San Inocencio señala que hay fondos federales para que las sin fines de lucro se unan a la lucha contra el coronavirus

jueves, 23 de enero de 2020

Los fondos federales CDBG-DR: no es lo mismo llamar al diablo…

Ante el abuso y el fraude recurrente, el gobierno federal va a velar muy de cerca el uso de fondos federales en Puerto Rico. Lo que procede es convencerlos de que podemos administrar sus recursos, dice Rafael A. Torrech San Inocencio