Julio Fontanet

Punto de vista

Por Julio Fontanet
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Los clientes de los exgobernadores

La pasada semana salieron a relucir unas manifestaciones del exgobernador Luis Fortuño expresando que, “por consideraciones legales”, no podía divulgar la identidad de sus clientes, en este caso, del sector energético. Por las serias implicaciones que pueden tener dichas expresiones, deben analizarse con cautela. Debe destacarse, además, que transcienden la figura de Fortuño porque involucran a todos los exgobernadores y exgobernadora.

Al analizar este asunto, debemos tener en cuenta dos vertientes: la política y la legal. En la primera, debemos preguntarnos si los periodistas o cualquier persona particular deben tener la prerrogativa de preguntarle quiénes son sus clientes a un exgobernador, funcionario al que se proveen muchos beneficios, entre los que sobresalen la “partida para exgobernadores” y las escoltas, pagadas con dinero de los contribuyentes, y a las que solo han renunciado Sila Calderón y Aníbal Acevedo Vilá. Resultaría interesante —por decir lo menos— saber si ese cliente hizo negocios con el exgobernador cuando éste ejerció su cargo y, además, el tipo de negocio al que se dedica, particularmente si puede ser nocivo para la salud o el ambiente. El propósito de esta columna no es ahondar en el aspecto político de esta interrogante; creo que puede contestarse por sí sola, por lo que no voy a expresarme sobre el particular.

Pasemos a lo legal. Cuando un abogado representa a un cliente en Puerto Rico, le aplica la normativa legal existente en nuestro país. Subrayamos: si un exgobernador, que es abogado, representa un cliente en Puerto Rico, le será aplicable la normativa legal y ética existente aquí. Por consiguiente, la pregunta es: de ser inquirido por un periodista, pero, más aún, en un pleito legal o en una investigación administrativa o criminal, ¿podría cualquier exgobernador negarse a contestar porque, dizque, se trata de información privilegiada, cubierta, alegadamente, por el importante privilegio abogado-cliente? La respuesta es un contundente no; no está protegida.

En Puerto Rico el privilegio abogado-cliente está regulado por la Regla 503 de las de Evidencia, en la que se dispone que serán confidenciales las comunicaciones entre el cliente y el abogado que estén relacionadas con alguna gestión profesional encomendada. La existencia de este privilegio se funda en que es imperativo que el cliente sepa que todo lo que le informa a su abogado (relacionado con su caso) es confidencial y que el abogado no podrá divulgarlo. De esa manera, el cliente podrá hablar con mayor libertad con su abogado y éste, a su vez, representarlo de manera más eficiente. De la lectura de las reglas se desprende de manera inequívoca que la identidad de los clientes no es materia privilegiada ya que ello no es parte de la llamada “comunicación confidencial”, que es lo que sí la regla protege.

Desde el aspecto ético, es relevante saber lo que el abogado puede decir sobre el cliente. En los Cánones de Ética Profesional,específicamente del canon 18 al 26, se establecen las obligaciones del abogado para con sus clientes y en ninguno se le impide al abogado divulgar la identidad de sus clientes. Únicamente en el Canon 21 se habla de guardar “sus secretos y confidencias”, lo que tampoco implica su identidad.

Es importante establecer y detallar cuál realmente es la gestión que realiza Fortuño con relación a sus clientes. Una cosa es ser abogado y otra cosa es ser cabildero. Si su gestión profesional es cabildear a favor de los intereses de un cliente, el “Lobbying Disclosure Act” lo obliga a revelar la identidad de sus clientes. Así pues, en este último escenario, no es que no lo pueda divulgar, es que tiene la obligación de hacerlo.

En situaciones como la que estamos evaluando, es bueno recordarles a los exgobernadores las palabras de exjuez asociado del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Louis Brandeis: “la luz del Sol es el mejor desinfectante”.



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