Rafael Torrech San Inocencio
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Los condados municipales

Lo que parece novedad no lo es. Los condados (“counties”) es una idea de más de un siglo de antigüedad. Hoy, como antes, es un dilema entre la eficiencia administrativa y los intereses partidistas.

La población de Puerto Rico creció exponencialmente en el Siglo 19. Como resultado, a principios del siglo 20 contábamos con 72 municipios. Tal exceso de municipios era y es preocupante, y posiblemente anacrónico. Bajo España se eliminó Cangrejos, Palo Seco, Trujillo Bajo y temporeramente a Guaynabo. Recién instaurado, el gobierno militar estadounidense suprimió a Hormigueros, Luquillo, Ceiba, Las Piedras y Barceloneta.

Poco después y para lograr eficiencias y economías, se eliminaron 20 municipios más (Moca, Rincón, Barranquitas, Gurabo, Trujillo Alto, Cidra, Juncos, Loíza, Vega Alta, Maunabo, Naranjito, Toa Baja, Quebradillas, Hatillo, Arroyo, Salinas, Peñuelas, Guayanilla, Corozal y Dorado) y se reincorporó Hormigueros. Puerto Rico quedó con apenas 46 municipios. Varios de ellos aumentaron significativamente su territorio a costa de municipios colindantes (Ver mapa a la derecha).

La eliminación de los municipios se politizó. Ante la escasa participación de los puertorriqueños en el régimen colonial español, los ayuntamientos eran el foco de nuestra efervescencia política. Líderes como Muñoz Rivera debían su arraigo a los municipios, en parte debido al nombramiento de decenas de alcaldes durante el breve Gobierno Autonómico de 1898.

En 1905, el gobierno estadounidense decidió dividir el país en siete condados. Pero José de Diego, desde la Cámara de Delegados, bloqueó la aprobación del presupuesto insular, descarriló los “counties” y recobró gran número de municipios. De ahí en adelante sólo se anexó Río Piedras a San Juan, se reinstauraron Guaynabo y Loíza y se crearon Jayuya, Guánica, Villalba, Cataño, Culebra y Florida.

Hoy, al igual que ayer, los condados son un dilema entre la eficiencia y el partidismo. ¿Ha sido provocada la insolvencia de muchos municipios? Sus ingresos han sido mermados intencionalmente por el gobierno central mediante recortes e imposiciones. Muchos municipios no han recibido sus reembolsos federales de emergencia y recuperación, y es patente la centralización estatal en dicho ámbito. Además, la configuración de los condados se presta para gerrymandering, o la manipulación deliberada de distritos para lograr ventajas electorales.

La insolvencia general de los municipios puede ser real y debe ser atendida. Pero también ha sido inducida por el gobierno central. No nos prestemos a una profecía que se cumple sola: quebrar deliberadamente los municipios para justificar los condados no es buen gobierno.



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