Roberto Iván Aponte
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Primarias 2020: razones de la debacle en la CEE

Ayer domingo, 9 de agosto, se suponía que se celebraran las primarias de los partidos Nuevo Progresista (PNP) y Popular Democrático (PPD). Hoy, lunes, no es un secreto la debacle ante un evento primarista cuyo caos se anticipaba a claras luces.

Han surgido muchos señalamientos sobre las fallas en los procedimientos de las primarias. Nada de lo ocurrido debe ser motivo de sorpresa; lo habíamos señalado de antemano en diversos foros públicos. Veamos por qué ocurrieron.

La Comisión Estatal de Elecciones (CEE) tiene la responsabilidad de velar que se proteja la expresión del pueblo puertorriqueño en todos los procesos electorales.

Aun cuando el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) no participa de la preparación de la votación de las primarias, su presencia en la CEE tiene como norte el asegurar que los procesos previos a las elecciones generales sean planificados e implantados correctamente para así asegurar su éxito. Cumpliendo con dicho objetivo, expresamos en varias ocasiones gran preocupación por la falta de urgencia, preparación y planes de contingencia que la CEE demostró no tener en esta ocasión.

Como pruebas de nuestra expresada preocupación cabe mencionar, en primer lugar, la increíble lentitud con la que se atendió la certificación de los centros de votación. Las razones sobran: la política pública trazada e impuesta -tanto por populares como penepés- en el desmantelamiento de la educación pública en la pasada y presente administración, obligó al cierre de cientos de escuelas públicas. A eso se suman los efectos negativos de eventos naturales como el huracán María; los temblores en el sur y la pandemia del COVID-19 y la ineficiencia burocrática del Departamento de Educación, demostrada en su lentitud para reabrir las escuelas a tiempo. También abona a la debacle la incapacidad de los equipos electorales del PNP y PPD para escoger aquellos centros de votación que cumplieran con las facilidades necesarias, como incluir salones de fácil acceso para la población discapacitada.

En segundo lugar, este servidor recalcó en múltiples reuniones de la CEE la importancia de llevar a cabo, con tiempo suficiente, las pruebas de lógica y precisión previo al día de la primaria, ejercicio en el cual participa personal de los partidos involucrados y que asegura, entre otras cosas, que las papeletas sean leídas correctamente por las máquinas de escrutinio. Es este el momento en el que se puede hacer cualquier corrección de algún error que se identifique. En las más recientes primarias del Partido Demócrata de los Estados Unidos este ejercicio no se hizo y el resultado el día de la elección fue nefasto.

En tercer lugar, sugerimos la realización de varios simulacros electorales previo al evento. Por lo general, la CEE acostumbra llevar a cabo dos simulacros con la participación de todos los componentes de la entidad electoral. Es con estos simulacros que se prueban los procesos y los equipos en tiempo real y en sincronía, comenzando desde el nivel del colegio, pasando por el precinto y culminando -a nivel central- en la sede del edificio administrativo de la CEE. Mediante este ejercicio se corrigen las fallas que puedan ir surgiendo. El Partido Demócrata de los Estados Unidos desatendió este asunto produciendo el resultado desastroso que se pudo constatar el día de su evento.

En cuarto lugar, es meritorio resaltar dos aspectos negativos e íntimamente ligados: el impacto del plan de austeridad implantado por la Junta de Control Fiscal y la aprobación de una nueva ley electoral con el rechazo de todos los partidos de oposición. Ambos aspectos han sumergido a la CEE en un descalabro sin precedente al perder personal capacitado con vasta experiencia electoral y provocar una escasez de recursos humanos que hace sumamente difícil poder cumplir con un calendario electoral que requiere urgencia, más aún en este tiempo de pandemia. De igual manera, la política de austeridad diseñada por una entidad ajena a la idiosincrasia del pueblo puertorriqueño -como lo es la Junta de Control Fiscal- deja a la CEE, institución que tiene la obligación de orientar al elector, sin la capacidad económica para difundir en los medios pagos la necesaria campaña educativa. Cada potencial elector necesita saber cómo se puede inscribir, cuál es el horario de trabajo de la Junta de Inscripción, dónde va a acudir a votar y cómo se vota.

Considerando la importancia del asunto del presupuesto y lo que supone la implantación del nuevo Código Electoral, lo cierto es que, desde mi posición como comisionado electoral del PIP, estuve haciendo llamados a realizar unas tareas necesarias para evitar el desastre ocurrido ayer y el presidente de la CEE se hizo de oídos sordos y decidió administrar de manera unilateral todo el proceso primarista.

Hoy, no cabe la menor duda de que al juez Juan Dávila le quedó grande la silla de la presidencia de la institución que está llamada a velar por los procesos electorales de manera segura y confiable. El domingo le retiré mi confianza como comisionado electoral del PIP y desde entonces, hasta que así suceda, pido su renuncia por el bien de los procesos electorales del país.

Ante los enormes retos que se avecinan de cara a unas elecciones generales no cabe la menor duda de que quien no pudo con lo poco, no podrá con lo mucho. La renuncia del juez Dávila es urgente y necesaria. Por el bien de nuestra patria, corresponde a la CEE estar a la altura que los tiempos requieren.

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