Vincent Sifres Fernández

Punto de vista

Por Vincent Sifres Fernández
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Relaciones de poder y el impacto de las epidemias

La aparición de epidemias o pandemias puede ser una gran preocupación para la economía mundial; a su vez, podría ser muy productiva y conveniente para algunos.  La revisión del texto Epidemics and History: Disease, Power and Imperialism, del historiador Sheldon Watts, nos permite analizar las decisiones de algunos líderes en cuanto al manejo de la llegada y propagación de epidemias en sus respectivos países.  

Sorprende, quizás para algunos, leer o escuchar en los medios noticiosos las acciones del presidente Donald Trump sobre la llegada del coronavirus a los Estados Unidos, en ocasiones prefiriendo que las personas sigan realizando sus actividades de forma normal para que la economía no se afecte. Otro ejemplo es del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien manifestó sin titubear que “la gripecita” (COVID-19) siguiera su curso y se encargara de hacer su trabajo, eliminando a los enfermos y en su mayoría a los pobres. Para ellos es importante salvaguardar la estabilidad económica por encima de la salud de las personas.  

Watts establece que la medicina tropical fungió como un objeto del imperialismo en los territorios coloniales para que “las razas blancas habitaran o explotaran todas las zonas del globo”.  Aunque las mismas ya estaban insertadas dentro de la modernidad en el contexto de su obra, a pesar de los conocimientos en la medicina tropical, las autoridades no pudieron paralizar una serie de plagas como la peste negra, la sífilis, el cólera, la lepra, la fiebre amarilla o la malaria.  El autor señala que el imperialismo, el sistema capitalista, la burguesía y la clase dominante son los responsables de permitir, en algunos casos, la presencia de plagas o enfermedades contagiosas para mantener y controlar los sectores más bajos de una sociedad.  

En la tesis Poderes, sanidad y marginación: el cólera morbo en la ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico a mediados del siglo XIX, desarrollé el concepto de biopolítica (entendida como “la política de la salud del pueblo”) aplicado a la regulación de la vida; en otras palabras, es un acercamiento sobre las relaciones de poder y el impacto de las enfermedades epidémicas.  El enfoque en esta investigación estriba en que, ante la amenaza de ser contagiados por la epidemia de cólera en San Juan a finales de 1855, diversos poderes como el gobierno, la Iglesia, los médicos y los militares van fraguando una biopolítica hacia la población sanjuanera y de igual manera, hacia el control del contorno arquitectónico donde habitaba esa población.  Mediante sus respectivas estrategias y sus discursos de higiene y sanidad hacia los sectores “sospechosos” de ser contaminantes, en este caso los pobres, las autoridades intentaron expulsarlos de la ciudad amurallada.

Lo ético y razonable durante una emergencia como la que estamos atravesando es velar por la salud del pueblo; esa es la mano de obra de nuestro sistema económico. Aplicar los cuatro principios de la bioética (no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia social) es lo fundamental para una sociedad saludable.


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martes, 31 de marzo de 2020

Y llegaron en barco las epidemias

Tanto la epidemia del cólera a mediados del siglo 19 como el actual coronavirus llegaron a Puerto Rico en barco, escribe Vincent Sifres Fernández