Orlando Parga
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Se busca un programa de gobierno para Puerto Rico

Con mascarilla a mitad de boca y arriesgado acercamiento social arranca la campaña de primarias. Hay debate, caravana y bembeteo. Falta por ver lo que hay en la mochila de los aspirantes a la gobernación porque el debate de los populares dejó al pueblo con estómago vacío. Antes fue al revés. Se validó la candidatura con voluntad de cambio y los aspirantes enamoraron con propuesta de reforma. Recuerdo el primer programa de gobierno del Partido Nuevo Progresista en 1968. Concluía la era del continuismo popular y el PNP lanzaba un proyecto de reforma política: primarias para escoger candidaturas, sufragio electoral desde los 18 años, gobernador separado de la presidencia del partido, límite a dos términos consecutivos al puesto electivo. Se cumplieron las primeras dos, se colgaron las otras.

Recuerdo cuando el gobernador Pedro Rosselló González anduvo en campaña con su programa de gobierno bajo el brazo y en La Fortaleza recibía alcaldes, legisladores y miembros de su gabinete con una copia encima del escritorio para inquirirles su cumplimiento. Después Ricardo Rosselló siguió esa ruta y su “Plan para Puerto Rico” fue un proyecto de avanzada… lástima que se lo frustraron los incapaces de ejecutarlo. Se supone que por ahí es que se comienza; que la ambición de ser gobernador vaya de mano con voluntad de producir cambio.

Esa tradición progresista hoy anda a cargo de la gobernadora Wanda Vázquez y el pasado comisionado Pedro Pierluisi. A ver que traen bajo la manga. Los populares dejaron a Puerto Rico desvencijado con el impago, la degradación del crédito y la quiebra, en manos del intervencionismo de la Junta de Control Fiscal Federal; huracanes, terremotos y el Covid-19 completaron la obra destructora. ¡Hay tanto por hacer! ¿Por dónde empezamos?

Somos Isla rodeada de agua por todas partes. Nuestra finca más fértil empieza donde termina la tierra. Ahí están los terrenos abandonados de Roosevelt Roads y sobre las aguas que se desplazaron buques de guerra de la Marina, la Universidad de Miami experimentó fincas de peces. ¡Levántese la primera escuela de marinería y ciencias náuticas de Puerto Rico para mostrar a las nuevas generaciones de nuestros jóvenes que hay carrera, dinero y futuro en el mar!

Nuestros más destacados actores, guionistas, productores, editores, técnicos de la industria televisiva y cinematográfica se escaparon a México y Florida, cuando acá los abandonamos. Ahora nos venden comerciales con talento y acento extranjero y vemos novelas turcas. ¡Rescátese una multimillonaria industria que nos permitirá exportar talentosa y lucrativa obra puertorriqueña!

¿Y qué de los bosques y sólida madera de nuestra Cordillera Central? En Puerto Rico ya no se fabrican muebles, los importamos de “pichipén” extranjero. Los ebanistas egresados de artes industriales de la Escuela Pública, ¿a dónde fueron? Diversifiquemos, rescatando lo que dejamos caer.

Y hablando de rescate… búsquese dentro del alma puertorriqueña aquella gran virtud que antes nos hizo brillar. ¡Pobres pero honestos! Elabórese un proyecto de gobierno para el que – transparencia – no sea una palabra sino un sentimiento.

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