Zoé Laboy Alvarado

Punto de vista

Por Zoé Laboy Alvarado
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Un mensaje plagado de promesas huecas

Este cuatrienio será recordado en nuestros libros de historia como uno lleno de retos y de experiencias enfrentadas por primera vez. Un cuatrienio lleno de situaciones atípicas.

Pues acabamos de enfrentar una situación inusual en Puerto Rico. La gobernadora Wanda Vázquez, sin cumplir con las exigencias constitucionales, dio un mensaje sobre el presupuesto para el próximo año fiscal desde el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré y, no desde el hemiciclo de la Cámara de Representantes, sin pedir la autorización a los legisladores.

Pero, ese no es el único problema con su mensaje. Antes de comenzar, ya muchos, incluyéndome, temíamos que el mensaje fuera uno desde la perspectiva de una candidata que en menos de 50 días enfrentará primarias. Y, definitivamente, así fue.

De principio a fin escuchamos cómo la gobernadora habló de todo lo que alega haber logrado durante los diez meses que ha fungido como la primera mandataria. De hecho, no perdió oportunidad para apelar a poblaciones que tanto necesitan. Se dirigió a las mujeres, a los empleados públicos, a los jóvenes, a los adultos mayores, a los veteranos, a los miles de puertorriqueños que no tienen un plan médico, entre otros. En fin, a todos los sectores que, de creerle las promesas, pudieran convertirse en los votos que necesita para ganar la contienda que se aproxima.

Una de las expresiones que hizo muy al principio de su mensaje, que estableció el tono y su objetivo de presentarse como la mejor alternativa fue, “…tengo la conciencia tranquila…l ibre para lograr el cambio que quieres y mereces”.

Sé que muchos gobernantes han utilizado estos mensajes para resaltar lo que entienden que han sido sus logros. Sin embargo, hoy escuchamos promesas que, aunque solo el tiempo dirá si se cumplen, presentaron un Puerto Rico que parecería tener una disponibilidad de fondos ilimitada. ¿Y dónde queda la quiebra? Y más allá, ¿qué del impacto negativo en nuestra economía por razón de la pandemia de COVID-19?

Por tanto, ¿serán esas promesas, huecas?

En el mensaje no faltaron instancias en las que las palabras contradicen las acciones. La gobernadora habló de millones de dólares en ayuda por desempleo; habló de que siempre ha defendido las pensiones de nuestros retirados; habló de su apoyo a combatir la violencia de género. Las largas filas en el Centro de Convenciones de personas esperando recibir ayudas por desempleo, su anuncio televisivo apoyando la reducción de las pensiones y la falta de un plan para combatir la violencia de género son hechos que contradicen sus palabras.

Por otro lado, confieso que me preocupa el poco tiempo que tendrán los legisladores para evaluar ese presupuesto, pues el mismo tiene que haber sido aprobado no más tarde del 30 de junio. Tendrán que verificar que las ofertas de este mensaje tengan el presupuesto asignado. Un ejemplo es el bono para los servidores públicos que la gobernadora asegura se dará. Sin embargo, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) ya ha dicho que solo se podrá otorgar si el gobierno identifica la disponibilidad de fondos como resultado de ahorros en otras áreas. Y como esa promesa, muchas otras. 

El presupuesto presentado por la gobernadora incluye un aumento de $169 millones, en comparación con el aprobado por la JSF. De hecho, en esa diferencia están incluidas las ofertas del bono y aumento salarial para los empleados públicos y el presupuesto para la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Pública. No sé, pero creo injusto prometer y asegurar beneficios que nuestra gente tanto necesita, sin saber si en efecto se podrán honrar.

Puerto Rico está cansado, y no merece, más promesas huecas. Y, con respeto, concluyo que de eso fue que estuvo plagado este mensaje.



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