José Alfredo Hernández Mayoral
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Wanda Vázquez, ¿la Wonder Woman de la estadidad?

La razón más noble que tiene la gobernadora Wanda Vázquez para aspirar a la gobernación en las próximas elecciones es sentir un deber de despolitizar el gobierno. Esa misma razón la han tenido candidatos independientes antes, como Manuel Cidre; pero Vázquez tendría la gigantesca diferencia de aspirar desde el propio cargo de gobernadora, siendo figura –hasta ahora– no asociada a la política. Pero si es que aspira parece ser que no lo haría como candidata independiente, sino que sería por el Partido Nuevo Progresista. Y eso le presenta dos problemas que tal vez no ve. 

Es innegable que el ser una persona ajena a la política y haber ascendido al cargo luego de un periodo de alta polarización política, la ha proyectado como una figura no fanatizada y con un único interés de trabajar para ir enderezando las cosas. Eso, ante el ambiente divisivo que hemos tenido por años, ha creado un ambiente de alivio.

Ella seguramente lo percibe y eso la lleva a pensar que podría ser una candidata de centro formidable, atrayendo al votante frustrado y flotante que es crucial para los partidos principales. 

En eso le ayuda el hecho de que el Partido Popular no le hace oposición (porque parecen haber olvidado que un partido de oposición es “de oposición”).  No le critican ni sus desaciertos más obvios, como lo es su aparente pasividad ante la intención del ejecutivo federal de dejar de reconocer el crédito que hace efectiva la ley 154 que representa el 20% de los recaudos. Por el daño que ello puede representar al país, Muñoz Marín, Hernández Colón, Romero Barceló y el propio Pedro Rosselló hubiesen montado un operativo de relaciones públicas y cabildeo de grandes ligas para buscar impedirlo. Ella lo da por hecho y el PPD la deja quieta.

Pero aquí los problemas que quizá no visualiza porque no ha pasado por el proceso político antes. El elector de primaria es distinto al de las generales. Los electores PNP que votan en primarias son fanáticos estadistas que le dan el voto al que mejor les haga creer que en los próximos años llegarán a esa tierra prometida. Escogieron a Ricardo Rosselló por encima de Pedro Pierluisi, no porque creían sería mejor gobernante, sino porque les prometía Plan Tenesí y Boricua ahora es. Que después la estadidad no se materializara era algo que se manejaba renovando el espejismo con promesas de estadidad a cinco años (que caerían, por supuesto, en el año siguiente a la próxima elección para que no se descuidaran votando por el otro).

¿Cómo va a navegar Wanda Vázquez dentro de ese fanatismo con un posicionamiento de ser la apolítica que viene a unir al pueblo puertorriqueño dentro de un ambiente sosegado no tribal? No va a poder. Se verá obligada a convertirse en la Wonder Woman de la estadidad. 

Al ganar así le sobreviene su segundo problema: acudiría a la elección general habiendo dejado atrás su imagen no politizada y la razón noble que la motivó a correr.


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