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Madre e hijo cocinando (horizontal-x3)
Cada actividad se puede adaptar a la edad o al funcionamiento de cada niño. (Shutterstock.com)

Ya se acercan las vacaciones de verano y con ellas, el dilema de muchos padres y madres sobre qué hacer con los niños en casi tres meses de receso. Algunos padres utilizan ese tiempo para llevar a sus hijos a campamentos de verano para que se entretengan, mientras otros prefieren dejar a los niños en el hogar. Ya sea que se tome una decisión o la otra, la mayoría de los padres y los estudiantes terminan el año escolar tan agobiados por las exigencias escolares, que lo único que quieren hacer en verano es descansar. Para muchos, las vacaciones de verano son sinónimo de ver películas o jugar pasadas las doce de la noche, dormir hasta después del mediodía, buscar entretenimiento tras entretenimiento y hablar de cualquier cosa, menos de temas relacionados a la escuela. Sin embargo, se ha comprobado que los niños que pasan los meses de verano de esa forma, sin usar su cerebro para aprender o utilizar lo aprendido, pueden tener dificultades para retomar el ritmo académico.

Todos necesitamos vacaciones, pero un tiempo tan prolongado, completamente desconectados de los hábitos de estudio y el aprendizaje no es beneficioso para nadie. Si te has decidido por un campamento de verano, escoge uno que, aparte de juegos, incluya deportes, arte, visitas a museos o lugares donde se diviertan, pero que también aprendan. 

Para los que se queden en el hogar, ¿qué se puede hacer con ellos durante el verano para que puedan disfrutar, sin dejar de aprender o de repasar destrezas académicas? Hay muchas alternativas que pueden resultar entretenidas, pero que les proveen experiencias de aprendizaje. A continuación algunas ideas:

Preparar una comida siguiendo una receta de cocina: seleccionen un país y su comida típica, y lean sobre el mismo. Conocer la localización, el idioma y las costumbres le permite a los niños crear un concepto más amplio del mundo y estarán aprendiendo de una forma más natural que con un libro de texto. La lectura y los conocimientos relacionados con historia, geografía, salud y matemáticas estarían estimulándose en una actividad como esta. Permite que los niños midan los ingredientes y sigan la receta. Toda actividad en la cocina debe ser supervisada. 

Ayudante para hacer la compra: prepara con tu hijo la lista de todos los alimentos y artículos que se necesitan en la casa. Entrégale las promociones de los periódicos para que busque cupones de descuento. Asigna un presupuesto y dile que se lleve una calculadora o use la del teléfono para sumar cada artículo y no pasarse del presupuesto. Que observe los especiales y compare. Que observe los ingredientes para ver lo que es más nutritivo; así estará practicando matemáticas, lectura, ciencia, salud y economía con elementos de la vida real que serán de beneficio para su vida de adulto.

Preparar un huerto casero, aunque sea en tiestos: para esto tendrán que leer sobre las semillas idóneas de acuerdo a la temperatura, las fases de la luna, la distancia en que se siembran (pulgadas), cantidad de agua, sol, composta, insectos que pueden atacar la planta, días para que germine y para cosechar. Pueden llevar un diario y sacar fotos semanales para ver el progreso. Esta actividad es buena para toda la familia.

Actividades de arte: manualidades, aprendizaje de un instrumento o pintura, entre otros, estimularán un área tan importante del aprendizaje de todo ser humano. 

Para fomentar la lectura: compren libros con sus personajes favoritos o las películas que le gustan. De seguro que eso llamará su interés. También hay muchas revistas dirigidas a los niños con temas, juegos y actividades que les interesan y les animan a leer. 

Si tu niño es especial y muchas de estas actividades están sobre su nivel de desarrollo, puedes simplificarlas. Por ejemplo, al preparar la receta de cocina, lo más importante será el que él pueda manipular, amasar y mezclar para desarrollar sus destrezas motoras, que pueda seguir instrucciones como “mezcla”, “echa”, “llena la taza”, “dame la cuchara pequeña”; o aún más simple sería que reconozca el vocabulario de los ingredientes y objetos que se usarán para confeccionarla. Desarrollar la imitación también es importante para tu niño especial, como sería que te pueda imitar mezclando. 

Cada actividad se puede adaptar a la edad o al funcionamiento de cada niño, lo importante es ser creativos y no perder de perspectiva de que ningún niño debe estar dos meses sin estimular el aprendizaje, sin retar a su cerebro para aprender. En cuanto a los niños especiales, o de educación especial, que continúe con sus terapias y la estimulación en el hogar es lo más beneficioso para ellos. Cuidado con permitir que el día de estos niños transcurra sin ninguna estructura, eso podría ocasionar problemas de conducta.

Finalmente, seamos un modelo: nuestras acciones hablan más que mil palabras, así que aparte de descansar de tanta asignación y tarea escolar de tus hijos, aprovecha el verano para leer más, aprender algo, realizar alguna actividad. Si te ven con motivación por aprender, ellos querrán hacer lo mismo que tú. 

La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico. El Instituto Fonemi de Puerto Rico es una institución terapéutico-educativa que utiliza los programas modalidades y técnicas de terapia más efectivas, como la terapia sensorial auditiva Tomatis, el programa Lindamood Bell, la terapia oral-motor, la terapia para apraxia del habla infantil y la de narrativa, para ayudar a niños y jóvenes con diversos desórdenes de desarrollo o diagnósticos a superar muchas de sus  dificultades. Ha desarrollado un programa integrado e intensivo para niños con autismo, problemas de lectura y escritura, apraxia del habla infantil y para prescolares con implante coclear. Para información, llama al 787-774-1163 al 787-774-1164, o escribe a [email protected]


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