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Muchas frustraciones se evitarían si se identificara la existencia o no de dificultades en el habla y lenguaje, y se interviniera terapéuticamente con las mismas a modo de prevención. (Foto: Suministrada)

Durante las recientes semanas el tema de toda reunión familiar es el mismo: las mochilas, los libros, los uniformes, los exámenes de la vista, las vacunas y todo lo relacionado al regreso a la escuela. El clima ha sido uno de anticipación, de positivismo, y de grandes expectativas. Sin embargo, para octubre la atmósfera que se sentirá en algunos hogares será una de ansiedad, de preocupación a la anticipación de un fracaso escolar por dificultades que comienzan a observarse en algunos niños. Muchas de estas pudieron haberse evitado con una identificación temprana de dificultades relacionadas al desarrollo del habla y lenguaje en los niños, como parte de un protocolo de evaluaciones que se realiza antes de un niño comenzar su vida escolar.


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