Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.
El monitoreo remoto envía alertas a la oficina del médico por medio de correos electrónicos o mensajes de texto.
El monitoreo remoto envía alertas a la oficina del médico por medio de correos electrónicos o mensajes de texto. (Shutterstock)

Los avances de la tecnología en la medicina han aportado de manera significativa a la salud y el bienestar de las personas.

En momentos en los que el país atraviesa por la pandemia del COVID-19, manejar diversos asuntos de manera virtual ha logrado salvar vidas y mantener tratamientos de pacientes desde su hogar.

Los electrofisiólogos del Centro Médico Episcopal San Lucas -doctor Francisco Pérez Gil, doctora Suleyka Olivero Rivera y doctor Helder Hernández Rivera- utilizan el monitoreo remoto con los pacientes a los que se les han implantado marcapasos y desfibriladores.

“El futuro de la medicina de dispositivos implantables está en el monitoreo remoto. Entre los beneficios más importantes se encuentra que el paciente puede verificar el funcionamiento del dispositivo, sin que tenga que salir del hogar. Esto significa que tiene un monitoreo continuo, lo que conlleva menos hospitalizaciones, ya que los problemas relacionados a insuficiencia cardíaca o líquido en los pulmones se pueden identificar más rápido”, manifestó el doctor Pérez Gil, electrofisiólogo en el Instituto Cardiovascular San Lucas.

En la actualidad, esta tecnología funciona a través de señal rápida de internet o conectividad al teléfono análogo, y se transmite desde la residencia del paciente hasta la oficina del médico.

“Durante la pandemia, ha sido un gran reto para el personal de salud dar seguimiento a estos pacientes. Por eso establecimos el monitoreo remoto, que disminuye el riesgo de exposición para los pacientes, familiares y el personal de salud”, indicó Hernández Rivera, quien añadió que este servicio inició en Estados Unidos hace más 20 años.

Agregó que este método consiste en una evaluación al paciente en la oficina del médico, donde se inspecciona el funcionamiento del equipo en cuanto a la longevidad de la batería y la integridad de los cables, y se monitorean los eventos de arritmias. Luego, se le entrega un equipo recibidor que se programa con el marcapasos o desfibrilador, y, de ahí en adelante, la examinación que se hacía únicamente en la oficina del doctor ahora se realiza de manera remota en la computadora del especialista.

Además de monitorear la condición actual del paciente, el sistema permite que se puedan identificar condiciones patológicas y otros problemas que presenten.

¿Cómo advierte el médico lo que sucede? Pues, el mismo sistema envía alertas a la oficina por medio de correos electrónicos o mensajes de texto.

“Estudios demuestran una reducción significativa de las visitas presenciales a las oficinas; ha sido positivo para nosotros y, al mismo tiempo, reducimos el riesgo de contagio con los pacientes y el personal”, sostuvo el galeno.

Para más información sobre los servicios del Instituto Cardiovascular San Lucas en Ponce, llama al 787-844-2080 o accede a sanlucaspr.org. Para citas con el doctor Francisco Pérez Gil o la doctora Suleyka Olivero, llama al 787-692-3029; y para citas con el doctor Helder Hernández, llama al 939-638-2919.

💬Ver comentarios