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Una vez el paciente es recibido por el cardiólogo, este especialista realizará los estudios indicados para un diagnóstico definitivo y así, intervenir de forma oportuna con el paciente y mejorar su calidad de vida y el pronóstico de su condición.
Una vez el paciente es recibido por el cardiólogo, este especialista realizará los estudios indicados para un diagnóstico definitivo y así, intervenir de forma oportuna con el paciente y mejorar su calidad de vida y el pronóstico de su condición. (Suministrada)

La principal causa de muerte en el mundo es la enfermedad cardiovascular, así como también es una causa importante de discapacidad. Por lo tanto, estas condiciones provocan un gran número de visitas a sala de emergencia y, como resultado, admisiones al hospital que, probablemente, pudieran prevenirse con visitas oportunas al cardiólogo.

La insuficiencia cardíaca congestiva (CHF, por sus siglas en inglés) es una de las principales causas de admisión y readmisión, especialmente en los 30 días posteriores al alta. En comparación con todos los cánceres combinados, la CHF es la principal causa de hospitalización en los pacientes Medicare, mayores de 65 años, causando cerca de 277 mil muertes por año. En Puerto Rico, existe un 50% de probabilidad de que un paciente que se hospitalice por CHF se readmita en seis meses. Anualmente, la mortalidad es estimada en un 30% y hasta en un 50% a los cinco años de haber sido diagnosticado con CHF.

La prevención, el diagnóstico temprano y el control de estas condiciones son clave en la promoción de un estado saludable. El paciente que siente confianza en su médico primario mostrará mayor compromiso con el cuidado de su salud y seguirá al pie de la letra las recomendaciones para el manejo y el tratamiento de sus condiciones de salud.

La Asociación Americana del Corazón establece que un tratamiento efectivo para mejorar el estado de salud del paciente con CHF, o cualquier otra afección cardiovascular, incluye:

  • Aliviar los síntomas
  • Mantener o mejorar la funcionalidad
  • Disminuir el riesgo de hospitalización y la alta mortalidad

Estos resultados se obtienen a través de un cuidado coordinado multidisciplinario que incluye visitas presenciales al médico primario y al cardiólogo. El programa de manejo de cuidado de MCS provee un cuidado personalizado para lograr las metas y empoderar al paciente con el manejo de su condición. Además, este programa toma en consideración los determinantes sociales que impactan la salud, acorde con las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón en su declaración científica del 2020.

¿Cuándo es el momento oportuno para referir un paciente al cardiólogo?

  • Hay que considerar que no solo los adultos mayores o con enfermedades crónicas están expuestos a padecer de enfermedades cardiovasculares. Cada día vemos más pacientes jóvenes sin historial de enfermedades sistémicas presentando síntomas cardiovasculares tales como palpitaciones, dolor en el pecho, mareos y fatiga. Esto, debido al aumento en la incidencia de obesidad, sedentarismo o falta de actividad física, malos hábitos alimenticios, tabaquismo y estrés asociado a la vida cotidiana o el trabajo.
  • Identificar factores de riesgo, tales como antecedentes familiares de evento agudo. Por ejemplo: infarto del miocardio o accidentes cerebrovasculares antes de los 50 años, hipertensión, obesidad, diabetes, sedentarismo y colesterol alto, así como ser fumador o tomador de alcohol. También si hay disnea con esfuerzo, edema de las piernas o disfunción eréctil o hallazgos anormales, tales como soplos cardíacos o anormalidad en electrocardiograma.

Una vez el paciente es recibido por el cardiólogo, este especialista realizará los estudios indicados para un diagnóstico definitivo y así, intervenir de forma oportuna con el paciente y mejorar su calidad de vida y el pronóstico de su condición. Puedes acceder a la red de cardiólogos de MCS a través de www.mcs.com.pr.

Lo importante es considerar que el corazón es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. El referido al cardiólogo debe considerarse parte del chequeo preventivo anual, y no un recurso para atender una enfermedad que pudo haberse controlado o, incluso, evitado. La prevención oportuna, salva vidas.

Referencias:

El autor es vicepresidente de asuntos clínicos de MCS.

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