


En una era dominada por la inteligencia artificial, la computación cuántica y las tecnologías sostenibles, el diploma universitario tradicional de cuatro años ya no es considerado una garantía de éxito en la carrera profesional. Así lo reveló el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), una organización internacional sin fines de lucro que gestiona soluciones a los problemas económicos y sociales globales, en un informe realizado en el 2023 titulado “El Futuro del Empleo”.
Según establece el informe, el 65 % de los niños que entran en la escuela primaria hoy trabajarán en categorías laborales que aún no existen.
Asimismo, conforme una encuesta de Gallup, una firma de analítica de Estados Unidos, recogida por Harvard Business Review en el 2023, se refleja un menor entusiasmo por los bachilleratos tradicionales y se marca un interés en subida hacia las destrezas y experiencias obtenidas en el campo laboral y las plataformas digitales.
“Adoptar un enfoque basado en las habilidades, pone el énfasis en las competencias de una persona, en lugar de en cómo o dónde las adquirió. Para aprovechar ese espacio hay que democratizar nuestros esfuerzos e implementar cada avenida disponible, ya sea a través de instituciones universitarias, colegios comunitarios o escuelas técnicas, las cuales serán críticas, pero, además, necesitamos entrenamientos liderados por las industrias, así como plataformas de aprendizajes en línea y uniones laborales en el proceso”, acertó Cecilia Rouse, presidenta de Brookings Institution.
El informe del WEF también indica que se presagia que más de 1.1 mil millones de empleos se transformarán dentro de la próxima década y seis de cada diez trabajadores requerirán entrenamientos antes del 2027, debido a las fluctuaciones laborales inducidas por la inteligencia artificial, el procesamiento de data y ciberseguridad y otras modalidades de un mercado tecnológico en constante transformación.
Por lo que, cuando se trata de enseñar y preparar a los alumnos para el empleo, las universidades son partes valiosas de ese ecosistema. De cara a los cambios del porvenir, el WEF augura que existen importantes oportunidades para que estas adopten un enfoque más integrado en el proceso de enseñanza y despunta tres recomendaciones a seguir en esta transición histórica que denomina como el reskilling revolution.
1. Adoptar un enfoque que priorice las destrezas: Para las universidades, aumentar la población estudiantil que tiene experiencia laboral en el mundo real aporta información valiosa al aula y ayuda a preparar a otros estudiantes para futuros empleos.
Por otro lado, para las empresas, los empleados que van a la universidad con conocimientos específicos de la industria pueden aplicar este contexto a su aprendizaje y regresar bien equipados para impulsar el negocio a través de la innovación y el liderazgo.
Para fortalecer este camino en todos los niveles, las universidades pueden tomar medidas concretas para atraer y retener a los estudiantes basándose en un enfoque que priorice las habilidades, como reclutar a partir de grupos de talentos no tradicionales y reducir las barreras de entrada, como los requisitos de exámenes y títulos.
Una vez que los estudiantes están matriculados, las universidades pueden ayudar a garantizar que prosperen brindándoles apoyo, asesoramiento, horarios flexibles y alojamiento adecuado.
2. Capitalizar en las fortalezas de una institución universitaria: En el informe “El Futuro del Empleo” se halló que entre las diez destrezas principales se destacan el pensamiento analítico y creativo así como destrezas de autoeficacia.
A estos efectos, las universidades proporcionan el espacio idóneo para desarrollar estas habilidades pero, para capitalizar su aprovechamiento, las universidades deben garantizar que estas se enseñen como parte de los currículos académicos y que fomenten colaboraciones con líderes de la industria de manera que se generen destrezas transferibles en sus matrículas .
3. Integrar vías educativas tradicionales y alternativas: El informe sugiere que los modelos de enseñanzas alternativos y la educación superior no tienen por qué cancelarse mutuamente. “El aprendizaje debe ser un viaje que dure toda la vida y que integre métodos diversos, formales e informales. Así como las universidades no son el único camino hacia el empleo, otras formas de adquirir habilidades también pueden servir como una herramienta valiosa, antes, durante y después de la educación universitaria. Para Shravan Goli, director de operaciones de Coursera, para tener éxito en un mercado laboral competitivo y en rápida evolución, “la próxima generación de talentos requiere una combinación de educación amplia y habilidades laborales específicas. Las universidades están integrando microcredenciales industriales de las principales empresas en sus programas de grado para producir graduados preparados para trabajar y reducir el costo de la educación, ya que tanto los estudiantes como los patronos esperan que la educación superior se vuelva más flexible, asequible y relevante”.
La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

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