Fomentar el emprendimiento en los estudiantes, indistintamente de la disciplina, es fundamental, tanto por su futuro como por el de nuestro país.
Fomentar el emprendimiento en los estudiantes, indistintamente de la disciplina, es fundamental, tanto por su futuro como por el de nuestro país. (Shutterstock)

Hace tres décadas, no se pensaba tanto en las grandes transformaciones de la economía, los cambios socioculturales y tecnológicos que, como parte de la evolución del mundo, se insertaron en los espacios de trabajo. En Puerto Rico, el modelo económico cambió y se evidenció la necesidad de personas emprendedoras que apoyaran la dura recesión que hemos atravesado por los pasados 15 años.

Desde ese entonces, las instituciones universitarias han estudiado este escenario con detenimiento para desarrollar proyectos sostenibles, ajustar sus ofertas académicas y crear alianzas que favorezcan la formación de emprendedores comprometidos con su visión de futuro a partir de un presente que requiere adaptaciones inmediatas y propuestas de mayor alcance.

Tres de las universidades más importantes de Puerto Rico, representadas por profesores dedicados a estos proyectos y programas de emprendimiento, conversaron sobre tres asuntos medulares en el desarrollo de emprendedores profesionales, con visiones más amplias, alineadas con las nuevas transformaciones económicas y laborales.

La aportación del emprendimiento al desarrollo del país

La doctora Mary Lynne Rivera, catedrática auxiliar de la División de Negocios, Turismo y Emprendimiento de la Universidad Ana G. Méndez (UAGM), admitió que los cambios a una visión de emprendimiento deben considerar visiones a mediano y largo plazo apartadas de una educación tradicional.

“Educar para el emprendimiento significa desarrollar la capacidad de descubrir, analizar, crear e implementar soluciones a problemas o necesidades existentes y potenciales”, señaló. “La educación emprendedora debe crear oportunidades [para] el futuro [de nuestro país]”, enfatizó Rivera.

Por su parte, el doctor Javier Hernández Acosta, decano de la Escuela de Artes, Diseño y Empresas Creativas de la Universidad del Sagrado Corazón (USC), se decantó por las empresas culturales y creativas como una apuesta segura al desarrollo del emprendimiento que redundará en mayores beneficios para el país.

“Por 20 años, he investigado, escrito y trabajado en empresas de ese tipo”, aseguró. “Es una herramienta que tiene el país para transformar su economía en su estructura de desarrollo que, honestamente, ya dejó de funcionar”. Hernández comentó que el modelo económico tradicional “ya dejó de funcionar” y, para cambiar esa estructura, se necesitan otras estrategias “para que la gente imagine otras maneras de hacer país”, apuntó.

El recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPRRP), de igual manera, ha ponderado este tema de una manera congruente con las necesidades actuales, tanto del país como de la comunidad universitaria. “Varias teorías económicas planteaban, desde hace más de un siglo, que el emprendimiento es una actividad clave para el desarrollo económico de un país”, explicó el profesor Manuel Lobato, economista y profesor del Departamento de Administración de Empresas del recinto ríopedrense.

“Desde el punto de vista de muchos economistas, una de las razones por las que Puerto Rico ha estado sumido en una recesión económica es la falta de una cantidad suficiente de emprendimientos locales, constituidas dentro de una red sana, dinámica, que es el que se necesita para echar adelante a Puerto Rico”, afirmó el también gerente del Centro de Apoyo a la Innovación y Comercialización (UPR i+c), fundado en 2017.

Atributos esenciales para una persona emprendedora

“Antes de hablar de características o cualidades, es importante reconocer los esfuerzos que promueven una transformación muy importante a nivel académico, no solo en las universidades, sino desde la formación escolar”, aclaró la doctora Arleen Hernández-Díaz, catedrática del Departamento de Gerencia de la Facultad de Administración de Empresas (UPRRP). “Es importante reconocer las alianzas entre el sector gubernamental, la empresa privada, las organizaciones sin fines de lucro, las escuelas y las universidades (tanto públicas como privadas) en todo este esfuerzo para fortalecer el emprendimiento como una alternativa viable”.

La doctora Théany Calderón-Abreu, directora del Departamento de Gerencia de la Facultad de Administración de Empresas (UPRRP), añadió que la iniciativa es un atributo esencial para las personas que quieren emprender.

“Todos estos esfuerzos van dirigidos a ‘perderle el miedo’ a emprender”, dijo. “Es uno de los obstáculos mayores y nuestros programas han contemplado esto, a principio por medio de cursos, y más adelante, como programas académicos. La idea es apoyarles en la creación de una hoja de ruta para crear con esa iniciativa un producto o un servicio que les permita generar ingresos en algo que les permita ser creativos”, apuntó.

“La creatividad es el motor de la innovación”, coincidió el doctor Hernández-Acosta. “Si estás en un entorno global altamente competitivo, es importante retar las circunstancias de un entorno de incertidumbre —como ocurre con la economía de la isla— con un aumento en la propiedad intelectual”. Tanto para él como para la visión de la USC, “el talento creativo puertorriqueño puede ser un motor que transforme el resto de la economía”. Un ejemplo que presenta el profesor es el licenciamiento de la propiedad intelectual –aplicable a los productos creativos como la música y el arte digital (entre muchos otros). “Si las personas creativas saben cómo cuantificar su intelecto de una manera efectiva, se estimula el desarrollo económico”, enfatizó.

La doctora Rivera, por su parte, señaló que la capacidad de adaptación es esencial para un emprendedor exitoso. “La visión de la UAGM apunta a una educación que desarrolle a un ente que sea tan dinámico como el ambiente que lo rodea y con la habilidad de responder, de manera asertiva, a los cambios. La persona emprendedora debe ser, a juicio de la profesora, “adaptable a cualquier disciplina y a cualquier edad”. Otro aspecto que realza en su análisis es el aprendizaje mediante las experiencias. “El emprendedor está llamado a fallar cuantas veces sea necesario, [para] aprender de los errores y no quitarse, sin recibir penalidades, lo que le ayuda a mantener su compromiso consigo mismo y con sus proyectos”, aseguró.

Como un ejemplo, la doctora Mayra Jiménez-Montano, decana de la Escuela de Arquitectura de UPRRP, señaló la vinculación de esa unidad académica con el proyecto UPR i + c. “Normalmente, las personas de mi generación completaban sus estudios y buscaban una oficina grande para adquirir experiencia en el diseño de edificios. Ahora, los estudiantes que ingresan ya consideran la independencia laboral como un activo esencial para su futuro profesional”, explicó. “Otro atributo que podría resaltar –desde mi experiencia como arquitecta— es la colaboración entre grupos de trabajo, no solo para trabajar el diseño sino para asegurar que el producto terminado sea efectivo, según sus propósitos”, apuntó.

Impacto del emprendimiento en la oferta académica

Los profesores de las tres instituciones universitarias destacaron las transformaciones académicas para que el emprendimiento se convierta en un proyecto académico sólido y adaptado a las necesidades inmediatas (a nivel académico) y futuras (en el desempeño profesional).

“Comenzamos con unos cursos dentro del programa para abordar el tema [del emprendimiento], que luego se convirtieron en programas y certificados académicos, permitiendo una oferta mucho más a tono con estas necesidades”, resaltó Hernández-Díaz (UPRRP). A eso se suma, según Rivera (UAGM), “una revisión curricular a través de todas las disciplinas académicas, que produjo el desarrollo de una oferta totalmente basada en experiencias y aprendizaje activo (learning by doing)”.

Por su parte, Hernández-Acosta (USC) recalcó que, en la revisión curricular de la institución, todo estudiante toma veintiún créditos enfocados en el tema del emprendimiento. “No importa si está estudiando biología, periodismo o danza, durante la experiencia de la formación universitaria, un estudiante atravesará el proceso de emprender, que consta de cuatro fases: ideación, validación, desarrollo y ejecución de un proyecto”, indicó. “Otro cambio importante apunta hacia el readiestramiento de los profesores para que, en lugar de ‘enseñar’, se conviertan en mentores de los proyectos que trabajan estos emprendedores en formación”, destacó.

En ese aspecto, la doctora Rivera (UAGM) propone vincular las profesiones con la capacidad de emprendimiento. “Hay estudiantes que tienen experiencias académicas emprendedoras para desarrollar nuevos productos, establecer sus propios negocios, [o] implantar proyectos de cambio social”, planteó. Jiménez-Montano (UPRRP) atribuyó este fenómeno a la transformación de las profesiones y un énfasis mayor en el aspecto interdisciplinario, aparte de las necesidades sociales reales que enfrentamos. “Es importante que los estudiantes identifiquen esos problemas que nos afectan como país y que, dentro de su formación como emprendedores, aporten de manera positiva a lo que hacemos ahora, y también pensar en lo que ocurrirá en el futuro”, concluyó.

Finalmente, el doctor Javier Rodríguez –cogerente de UPR (i+c)— reconoció que no todos los estudiantes se convertirán en empresarios, ni todos los que se benefician de los seminarios y cursos sobre emprendimiento son estudiantes.

“Apoyamos a cualquier persona de la comunidad que quiera desarrollarse y aprender sobre estos temas”, afirmó. “Es importante recalcar que toda persona que se expone a estos conocimientos obtiene unas ganancias muy importantes: tiene una mente más abierta a pensar en diversidad de soluciones para muchos problemas… Si les toca trabajar dentro de una empresa o desarrollar sus propios proyectos, lo harán con una visión mucho más consciente de su impacto social”, aseguró el también profesor de finanzas en la Escuela Graduada de Administración de Empresas (UPRRP).

“Fomentar el emprendimiento en nuestros estudiantes, indistintamente de la disciplina que impartamos, tanto por su futuro como el de nuestro país”, concluyeron los profesores.

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