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Desde la izquierda, Rafo, Ruby, Hilda, Tomito, don Tommy, Manolo, doña Luzie, Mario, Pedro, Luzie y Toño.
Desde la izquierda, Rafo, Ruby, Hilda, Tomito, don Tommy, Manolo, doña Luzie, Mario, Pedro, Luzie y Toño. (Suministrada)

Era el comienzo de lo que sería en el futuro “la gran familia puertorriqueña”; grande, porque las familias son grandes en la medida en que hayan tenido que luchar y sacrificarse contra las adversidades para lograr su felicidad y la de los suyos.

Así he vivido, p. 32

Lucas Tomás Muñiz Ramírez y Luz María García de la Noceda Quintana contrajeron nupcias el primero de junio de 1944 en la iglesia San Antonio de Río Piedras. Concibieron ocho hijos y adoparon –más bien, criaron como a una hija– a una prima que conoció (junto a sus padres que, igualmente, se llamaban Lucas y Luz María) en Patillas.

Monserrate Ramírez (doña Nena, mamá don Tommy), doña Luzie, don Tommy y Gerardo García de  la Noceda (papá de doña Luzie), en la boda celebrada en 1944.
Monserrate Ramírez (doña Nena, mamá don Tommy), doña Luzie, don Tommy y Gerardo García de la Noceda (papá de doña Luzie), en la boda celebrada en 1944. (Suministrada)

Dos de sus hijos ya fallecieron. Algunos de los que quedan pudieron contarnos lo que “su papá” –con la monumental carga que, en este caso, significa la frase– pueden decir sobre su vida, las enseñanzas y sus particularidades. Lo vieron de cerca, en los domingos familiares. Lo vieron en la televisión, algunos frente a la cámara, otros detrás de ella, y otros más frente al televisor, como muchos puertorriqueños pudieron hacerlo a través de sus cuatro décadas de intensa labor. Sus testimonios hablan por sí mismos.

Atrás, Tomito, Ruby, Toño y Manolo, Al frente, Mario, Pedro, don Tommy, Luzie, doña Luzie, Hilda y Rafo.
Atrás, Tomito, Ruby, Toño y Manolo, Al frente, Mario, Pedro, don Tommy, Luzie, doña Luzie, Hilda y Rafo. (Suministrada)

Toño

“Soy el segundo hijo de don Tommy. Nosotros estamos vinculados a (los medios de) la radio y la televisión, que empezó cuando ya tenía siete u ocho años. Me incorporé a la fuerza de ventas de Producciones Tommy Muñiz por quince o veinte años. También participaba de las ventas para los anuncios radiales en Radio Luz (en Bayamón) y Radio Una (en Aguadilla). Luego estuve en la fuerza de ventas de Teleluz, desde el comienzo hasta el final.

Papi venía de una familia numerosa, y Mami también. Fueron muy apegados a sus familias y desde pequeños nos enseñaron a quererlos y respetarlos. Esa unión familiar fue lo que Papi nos inculcó y fomentó en su espacio de trabajo, con sus colaboradores. Por supuesto, mi mamá siempre estuvo ahí para defender esa intención de mi padre y enseñarnos lo que es ser una familia.

En cualquier momento dado, en casa de mis padres un domingo podríamos haber 36 personas en casa… Esa unión familiar nos trajo, creo yo y puedo decir, todos los conocimientos de lo que es ser una buena persona. Si algo yo vivo orgullosísimo de mi padre y de mi madre… Cuando mi abuelo Tomí murió, yo tenía 16 años, y fueron muchas las personas que se acercaron a la familia para decirnos lo que él había hecho con ellos. Cuando mi papá fallece, vino gente conocida (y otros que no conocía también) que me dijeron, ‘Tu papá hizo esto por mí. Tu papá me ayudó con esto otro…’ Lo pienso y lo digo, y todavía me emociono”.

Pedro

“¿Tú sabes cuántos libretos escribió mi papá? Osvaldo Rivera (Archivista Audiovisual de la Unidad de Cine y Televisión en la UPR Rio Piedras, donde está depositada la colección de su obra escrita y en imágenes) nos dijo que él tiene digitalizados más de treinta mil libretos escritos por mi papá… y esos no son todos… Pienso que, en el mundo, (quizás suene exagerado porque soy su hijo), pero es que no hay un ser humano que haya escrito tantos libretos en su vida. Yo no puedo pensarlo, porque es que mi papá escribía tres y cuatro libretos al día… ¿Tú sabes lo que es eso? ¡Te vuela la cabeza!

Cuando llegó el día de la nominación (de la película), yo llamé a la Academia y pregunté si habían salido las nominaciones. Me pasaron a la biblioteca y volví a preguntar. Me dijeron los títulos de las primeras tres y la cuarta fue Puerto Rico: “Lo que le pasó a Santiago”... Mi esposa me dice que el brinco que yo dí le hizo creer que yo me iba a achocar con el techo. De ahí en adelante fue la vorágine… Lo cuento y me emociono porque fue uno de los momentos más importantes de su vida, y de la de todos los que lo amamos. Aunque no vinimos con el premio, ver cómo después entró al cine junto a Rubén Blades en Crazy From The Heart… ¿Tú sabes lo que es eso, después de todo lo que había pasado con su vida y con su carrera? Ese fue un gran premio a su carrera y lo apreció mucho”.

Esta celebración significa mucho para nosotros como familia. Con todo lo que él hizo, por razones que nosotros (y muchos otros) sabemos, a mi papá se le ha negado el sitial que se merece en la historia artística puertorriqueña. Yo quisiera pensar que este centenario, con el entusiasmo que la gente recibió esa noticia… Quisiera que este momento en que celebramos los cien años de su vida se tradujera en un reconocimiento a su legado. No hay un sitio en este país que lleve su nombre. Creo, sinceramente, que ya le toca.”.

Luzie

“Soy hija de Lucas Tomás Muñiz Ramírez y Luz María García de la Noceda, la séptima, y la primera nena después de seis varones.

“Nosotros nos criamos sin que nos dijeran que éramos diferentes a los demás compañeros de escuela. Yo no entendía hasta ya que fui un poco más grande (y todavía no me sentía presionada por eso) que mi papá era una figura pública. Él y yo teníamos una relación súper (extraordinaria), por el hecho de ser la primera nena. Para mí fue algo bien especial y yo soy “de tribu”, me crié acostumbrada a estar todo el tiempo con mucha gente.

Todos los domingos, Papi cocinaba y ya nos esperaba. Cada domingo había un menú diferente. Le llamabamos el domingo familiar, e íbamos los nueve, con esposas o parejas, y con los nietos. Eso hizo que nuestros hijos crearán una unión entre ellos que todavía se mantiene. Papi era una persona bien protectora, no solo con nosotros, sino con sus empleados, que formaban a ser parte de su familia. Eso me enseñó que no importa quién sea, todo el mundo se debe tratar de la misma manera, con el mismo cariño y respeto”.

Don Tommy disfrutaba de cocinar para su familia.
Don Tommy disfrutaba de cocinar para su familia. (Suministrada)

Rafo

“Yo pienso que él cumplió en términos generales con todo lo que se propuso. Te aseguro que él hubiese preferido dejar establecido (de modo) firme y fuerte el Canal 7 como un taller donde él pudiese desarrollar y continuar proyectos de humor, de drama, de música, de noticias, que permitiera mantener un taller boricua, que en un momento lo fue de una manera impresionante.

Los personajes de Victor Alicea y Carmen Nydia Velázquez nacieron en el Canal 7. (El reportero) José Esteves salía en Cámara 7; igualmente MIllie Gil. Carmen Jovet tuvo primero (el programa) Buenas Noches y luego (continuó en) Cámara 7; Los Rayos Gamma encontraron una casa en el Canal 7… La primera persona que vio el talento y la capacidad de Edgardo Díaz para hacer de Menudo un producto de calibre internacional fue Tommy Muñiz, que les hizo su primera entrevista y su primer especial (de televisión)...

Ese hombre hubiese preferido desarrollar una empresa, desarrollar un producto y exportarlo y que le diera al país, de manera progresista y contemporánea, un contenido que representara al puertorriqueño tal y como es, como él lo hizo (en sus programas)... Claro, hay que pensar que hubo unos cambios demográficos y el desarrollo de una nueva tecnología que pudieron haber incidido en eso, pero de la misma manera que los lunes a las nueve de la noche, todo el mundo en los Estados Unidos se sentaba a ver I Love Lucy, en Puerto Rico, los martes a las seis y media de la tarde todo el mundo veía a Los García.”

Mario

“Lo único que yo puedo añadir a (todo) lo que han dicho mis hermanos es lo agradecido que vivo de mi relación con Papi. Fui su vecino por los últimos diez años de su vida. Pude ser su alcahuete, su chofer y su amigo. Gracias.”

Estos relatos agradecen y honran al ser humano que era más grande que la pantalla en la que veíamos su rostro de boricua de cualquier parte. Por tanto y por todo, un pueblo agradecido por llevarlo en su memoria igualmente le dice, ¡Gracias!

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