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Gladys Rodríguez coprotagonizó la película Lo que le pasó a Santiago, junto a Tommy Muñiz.
Gladys Rodríguez coprotagonizó la película Lo que le pasó a Santiago, junto a Tommy Muñiz. (Suministrada)

Uno de los proyectos que más ilusión causa a los herederos del legado de don Tommy Muñiz es la reposición de la película Lo que le pasó a Santiago (1988), que representó a Puerto Rico en la 61a edición de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Estados Unidos, que cada año confiere los Premios ÓscarⓇ .

“Queremos realizar una fiesta en el centenario de(l natalicio) de Papi, y qué mejor que hacerlo con esta película que es, sin duda alguna, uno de los momentos más importantes de su carrera y, por supuesto, de este país que tanto él amo”, dice el coproductor de la película, Pedro Muñiz.

Todavía no hay una fecha anunciada para esta fiesta, dadas las circunstancias relacionadas con la pandemia del COVID-19. No obstante, Muñiz comenta que “ese proyecto está bien adelantado”, y es posible que se pueda concretar su exhibición en una fecha memorable. “Nos gustaría mucho contar con los amigos de Papi, nuestros amigos, los técnicos y el equipo de producción de la película, así que confiamos en que pronto podamos anunciar esta nueva presentación, que reavivará el cariño que sienten los puertorriqueños por esta película”, declara.

Santiago: la historia detrás de la historia

La premisa del filme, según la página web de IMDb.com, en principio parece muy sencilla: Santiago, un contador retirado, conoce a una misteriosa mujer llamada Angelina en sus paseos por el Viejo San Juan. Sin embargo, a juicio de Johanna Rosaly –quien encarnó a “Nereida”, la hija de “Santiago” (Tommy Muñiz)-- la película “retrata un sentimiento que es común a toda la humanidad: qué pasa cuando ya somos viejos y muchos piensan que no somos útiles y nuestra vida ha terminado”.

“Mi personaje en la película –”Angelina”-- vivía alejada de la prisa; en ese sentido, me identifico con ella”, explica Gladys Rodríguez, coprotagonista de la cinta junto a don Tommy. “Le brinda al personaje de Tommy Muñiz un oasis de poesía, de colores lentos y repletos de la libertad de lo común. Fue un privilegio vivir y disfrutar del talento de Jacobo (Morales, como guionista y director) y la interpretación tan genuina de Tommy Muñiz”, sostiene.

Johanna Rosaly encarnó a “Nereida”, la hija de “Santiago” (Tommy Muñiz), en Lo que le pasó a Santiago.
Johanna Rosaly encarnó a “Nereida”, la hija de “Santiago” (Tommy Muñiz), en Lo que le pasó a Santiago. (Suministrada)

Por su parte, Rosaly añade que Lo que le pasó a Santiago es un canto a la ilusión por la vida a cualquier edad. “Hoy, que soy vieja, lo comprendo mejor que mi personaje –Nereida–, la pragmática, eficiente e impaciente hija de Santiago”, afirma. “¿Cuáles son los méritos de (la película) más allá del hecho histórico de la nominación al Óscar? Un libreto bien compuesto, un elenco bien escogido que logró sus caracterizaciones al pie de la letra, una dirección sutil pero firme, (y) una producción meticulosa”, detalla la actriz.

En el caso de Jacobo Morales –director y guionista de la película– menciona cómo Don Tommy se convirtió en protagonista del filme. “Acababa de realizarse, con mucho éxito, una adaptación al español de la comedia The Sunshine Boys (de Neil Simon, traducida por Morales con el título Los muchachos de la alegría, en 1986). Ya el libreto de Santiago estaba escrito –en ese entonces, se titulaba Ellos Dos y Los Fantasmas. Cuando veo a Tommy trabajando en escena con Paquito, lo observaba y me decía, ‘Este es el hombre perfecto (para el guion), y lo comenté con Blanca (Eró, su esposa y coproductora del filme)”.

Una vez terminado el compromiso teatral, que fue muy bien acogido por la prensa, Morales se reunió con Don Tommy y le presentó el guión. No hubo que esperar demasiado: a Don Tommy le encantó la idea y comenzó el proceso de revisión y preproducción.

El proyecto de la película llegó en un momento justo, ya que se acababa de completar la venta del Canal 7, según explica Muñiz. “Papi había leído el guion y le había gustado. Me indicó que (Jacobo Morales) quería reunirse conmigo para hablar del tema y yo accedí. Después de leer el guion, Jacobo me preguntó si quería producirla, y le dije que sí”, admite.

“Tommy Muñiz no era un actor respetado por sus pares”, admite su hijo Pedro. “Jacobo vio en mi papá esa naturalidad que, en la pantalla grande, iba a tener un gran efecto porque esa cualidad se necesita para la actuación en cine”, subraya. “Poco a poco vi cómo el viejo (su papá) comenzaba a entusiasmarse con esa nueva faceta de su vida”, recuerda.

“Uno de los momentos más significativos fue cuando fuimos a ver los dailies (las primeras impresiones de un trabajo fílmico, revisadas a diario por los productores y editores), y mi esposa Ineabelle (Colón, también actriz) quedó muy impresionada. ‘Tu papá está desarrollando un personaje y me tiene estremecida (por su actuación)’, fue el comentario de Colón al ver las primeras imágenes de la película.

“Desde esa perspectiva, pienso que, para él, fue lo más importante: probarse a sí mismo como un buen actor”, subraya.

El elenco se completó con las actuaciones de René Monclova, Roberto Vigoreaux, Claribel Medina y el propio Morales, entre otros artistas.

Una nominación histórica

Sobre el proceso para la nominación, Pedro Muñiz admite que eso requiere “una historia aparte”, por la rigurosidad de la Academia. Sin embargo, recuerda con claridad el momento en que se confirmó la selección de la película entre las cinco candidatas que competirían ese año por el premio a la Mejor Película Extranjera.

“Una mujer cuyo nombre no recuerdo me dijo que las nominaciones al Óscar saldrían el 14 de febrero”, rememora Muñiz. “Le dije, ‘Pues, entonces, vamos a ganar, porque esta es una historia de amor’ (ríe). Llamé por teléfono ese día y me enteré de la nominación. Entonces, fui a (la) casa (de mi papá), y se lo dije”.

La reacción de Don Tommy ante la noticia que le trajo su hijo fue, como siempre, uno de sus comentarios ingeniosos. “No relajes. Uno que está tranquilo en su casa y tú vienes a bromear con esas cosas”, le dijo a Pedro. “Me costó convencerlo de que era cierto y, cuando por fin me creyó, nos abrazamos, lloramos y lo celebramos”, recuerda con nostalgia.

De izquierda a derecha, Blanca Eró, Jacobo Morales, don Tommy y su esposa, doña Luzie, durante la actividad realizada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a raíz de los Premios Óscar.
De izquierda a derecha, Blanca Eró, Jacobo Morales, don Tommy y su esposa, doña Luzie, durante la actividad realizada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a raíz de los Premios Óscar. (Suministrada)

La mirada de su creador

Jacobo Morales, el guionista y director de Lo que le pasó a Santiago, recuerda claramente cómo fue el proceso. “Era mi tercera película; ya yo había estrenado Dios los cría (1979) y Nicolás y los demás (1986). Pedro (Muñiz) se adentró mucho en el proceso de producción y luego se encargó de todo el proceso para la nominación (al Óscar), porque la película gustó muchísimo (a nivel internacional)”.

“En pantalla, Tommy era muy intuitivo. Por eso, había que estar preparado para captarlo en la primera toma, porque ahí él te daba lo máximo (como actor)”, destaca Morales. “Tenía la naturalidad que se necesitaba para el personaje y, bueno, con el apoyo de Gladys (Rodríguez), una excelente actriz con quien también he tenido magníficas experiencias, tanto en la actuación como en lo personal”, agrega.

“Esa etapa y ese momento fue cumbre (en mi vida), es imborrable, y me dio un impulso tremendo para seguir adelante, como hasta hoy, que seguimos de lleno en la brega”, admite. “Con más limitaciones con todo lo que ocurre en estos tiempos, pero con el mismo ímpetu de hacer más”, concluye.

Lo que pasó después

Después de “Santiago”, ninguna otra película puertorriqueña ha podido ser nominada al Óscar. Según explica Johanna Rosaly, esto ocurre “por el simple hecho de que Puerto Rico es un territorio de los Estados Unidos y, haciendo hincapié en ese hecho político, la Academia descalificó la producción cinematográfica de Borinquen como potencial candidata en esa categoría”.

De todos modos, esta cinta permanece como un hito importante en la cinematografía local. “Incontables veces me topo con personas jóvenes que me preguntan sobre hitos de nuestra industria televisiva, teatral, radial y cinematográfica, con verdadera curiosidad por un pasado que para mí no está tan lejos, pero para ellos es insospechado”, puntualiza la actriz.

“Estoy muy feliz porque los más jóvenes puedan ver Lo que le pasó a Santiago en la pantalla grande, como debe ser”, concluye Rosaly. Por su parte, Muñiz, igualmente, se siente bien emocionado por esta reposición. “Presentar esta película es bien significativo y sé que el público de antes, que ya la vio, y el de ahora, van a disfrutarla con el mismo entusiasmo”, finaliza.

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