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Importante la detección temprana con la fibrilación auricular

Sin tratamiento, esta afección puede tener consecuencias peligrosas

Si puedes, apunta los síntomas que tienes y en qué momentos los sientes. También puedes monitorear en casa tu presión arterial o tu pulso y llevarle esa información al doctor. (Shutterstock)

Latidos rápidos e irregulares, palpitaciones, dolor de pecho, sentir que le falta el aire o se cansa rápido cuando se esfuerza, mareos y hasta pérdida del conocimiento son síntomas de fibrilación auricular, enfermedad cardiaca que afecta a seis millones de personas en Estados Unidos.

La fibrilación auricular, también llamada fibrilación atrial o AFib, es un tipo de arritmia cardíaca que ocurre cuando las cámaras superiores del corazón (aurículas) laten de forma caótica, irregular y no sincronizada con las cámaras inferiores (ventrículos).

“Es un disturbio en la actividad eléctrica del corazón que provoca que el pulso deje de ser regular”, explicó Karen Rodríguez, cardióloga con diez años de experiencia y con práctica privada en Mayagüez.

“Este tipo de arritmia es más común después de los 65 años y con cada década de vida aumenta la incidencia”, detalló la especialista, quien, además, trabaja consultas en el Hospital Perea, en Mayagüez.

Rodríguez mencionó varias afecciones de salud que pueden predisponer a una persona a padecer de AFib como diabetes, alta presión descontrolada, obesidad, hipertiroidismo, apnea del sueño, enfermedades de las arterias del corazón, infartos previos, pacientes operados del corazón o con problemas de las válvulas cardíacas y uso excesivo de alcohol y drogas.

Alertó que, si no se atiende a tiempo, la fibrilación auricular puede tener consecuencias peligrosas. “Esta arritmia hace que la aurícula no se contraiga de manera natural, así que la sangre se puede alojar ahí y se pueden formar coágulos con la sangre que no se mueve. Ese coágulo se puede desprender y migrar a cualquier parte del cuerpo, incluyendo al cerebro, y provocar un infarto cerebral. O puede migrar a los riñones y provocar fallo renal, o migrar al intestino y un pedazo de este puede morir”, detalló.

Para evitar estas complicaciones, Rodríguez resaltó la importancia de la detección temprana. Por eso, cuando un paciente tiene alguno de los síntomas antes mencionados, debe ir al médico.

“Si puedes, apunta los síntomas que tienes y en qué momentos los sientes. También puedes monitorear en casa tu presión arterial o tu pulso y llevarle esa información al doctor”, dijo.

El médico te ordenará un electrocardiograma para evaluar cómo está la actividad eléctrica del corazón y detectar si tienes arritmia. Dado que hay personas que tienen fibrilación auricular paroxismal, a quienes las palpitaciones les van y vienen, el cardiólogo les puede dar un holter u otro monitor para evaluar la frecuencia cardíaca por períodos más largos. Además, te ordenará análisis de sangre para detectar problemas de la tiroides u otras sustancias que pueden provocar AFib.

“Si tienes obesidad, podemos referirte a un nutricionista. En ocasiones, la pérdida de peso puede ayudar a corregir la enfermedad”, agregó.

En cuanto a alternativas de tratamiento, Rodríguez mencionó que se puede controlar la frecuencia cardíaca o el pulso con medicamentos orales (tales como los betabloqueadores y los bloqueadores de calcio). Otra opción es corregir el ritmo cardíaco para llevarlo a un nivel normal con cardioversión eléctrica, que es una terapia que envía descargas eléctricas al corazón a través de paletas o parches que se colocan en el pecho; cardioversión química, que se administra por vía oral o intravenosa; y ablación cardíaca, procedimiento invasivo en el que se usa calor o el frío extremo en el corazón para bloquear las señales eléctricas irregulares y restaurar un latido normal.

La cardióloga destacó la importancia de medicar a los pacientes con AFib con anticoagulantes para ayudar a evitar la formación de coágulos o trombos que provoquen accidentes cerebrovasculares. “Tienen que ser anticoagulantes. Los antiplaquetarios como la aspirina, ayudan a que las plaquetas no se peguen, pero no están indicados para este tipo de condición”, apuntó.

Al tratar la fibrilación auricular, “lo más importante es evitar que el paciente tenga un evento tromboembólico (como el accidente cerebrovascular) y evitar el desarrollo de cardiomiopatía secundaria a arritmias no controladas, que es cuando el corazón se dilata, desarrolla fallo cardíaco congestivo y el paciente se fatiga con el mínimo esfuerzo porque el corazón pierde su capacidad de bombeo”, explicó la experta.

“Los medicamentos van a ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente al reducir sus síntomas y disminuir complicaciones asociadas a este tipo de arritmia, como un infarto en el cerebro, que es la más temida y se puede evitar. Un infarto al cerebro puede llevar al paciente a perder el habla, la vista, la habilidad para caminar o puede quedar encamado”, resaltó.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en la isla. Para prevenir la AFib y otras enfermedades del corazón, Rodríguez aconsejó consumir una dieta balanceada con alto contenido de frutas y vegetales, y evitar los alimentos procesados, así como mantener un peso saludable, hacer ejercicios con regularidad, conocer cuál es la presión sanguínea normal para ti y mantener bajo control condiciones relacionadas con la tiroides, la diabetes y el colesterol.

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Este contenido fue redactado y/o editado por el equipo de GFR Media.

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