


La menopausia es una etapa de muchos cambios en la mujer, cuyos síntomas impactan tanto su salud física, como su bienestar emocional. Sin embargo, uno de los aspectos que merece especial atención en esa transición de vida es el riesgo cardiovascular, ya que las féminas pueden experimentar un aumento en la presión arterial.
Según la doctora Angela Miranda Rivas, ginecóloga-obstetra, en la menopausia, debido a los cambios hormonales, se presenta una amplia variedad de síntomas que pueden ocurrir simultáneamente y afectar distintos sistemas del cuerpo, incluyendo el cardiovascular.
“Un 80 % de las mujeres perimenopáusicas y menopáusicas presenta sofocos. Sin embargo, los síntomas más comunes suelen estar relacionados con el estado de ánimo: sentirse cansadas todo el tiempo, falta de energía y cambios de humor. Todo esto también impacta negativamente el sueño”, señaló Miranda.
La especialista mencionó que existen otros síntomas menos conocidos que también forman parte de esta etapa.
“Dolor corporal y en las articulaciones, por ejemplo, el hombre congelado, que puede limitar severamente el movimiento debido a la inflamación. También se presentan dolores de cabeza, palpitaciones y ansiedad. Son muchos síntomas porque todos los sistemas del cuerpo femenino tienen receptores de estrógeno que fluctúan y se ven afectados”, explicó.
Entre estos síntomas “poco conocidos” se encuentra el aumento de la presión arterial, lo que representa un riesgo significativo que pone en riesgo la salud cardiaca de la mujer.
“Existen muchos estudios recientes y la Sociedad Americana de Cardiología lleva trabajando este tema desde antes del 2020. Se han hecho declaraciones sobre la transición menopáusica y los riesgos cardiovasculares, entre los cuales destaca el factor de riesgo más modificable a nivel cardiovascular: la presión arterial”, explicó.
“La mujer tiende a desarrollar la enfermedad coronaria y otras afecciones del corazón más tarde que los hombres. Sin embargo, se observó que, en la mayoría de los casos, estas enfermedades comienzan justo después de los años de la menopausia. Antes de esa etapa, muchas mujeres se mantenían relativamente saludables a nivel cardiovascular, independientemente de su estilo de vida”, compartió la facultativa del Hospital de la UPR Dr. Federico Trilla, en Carolina.
No obstante, Miranda aclaró que no es que la disminución de los estrógenos provoque directamente hipertensión, sino que esta puede surgir como resultado del conjunto de cambios que ocurren durante el periodo menopáusico.
“Las arterias se van tornando un poco más rígidas debido a los cambios metabólicos. El colesterol se altera por los efectos hormonales, aumenta la grasa visceral —la llamada grasa ‘mala’, que se acumula alrededor de los órganos— y, además, cada década después de los 30 años se pierde masa muscular. Todos estos factores afectan el sistema metabólico y, como consecuencia, la presión arterial comienza a elevarse”, detalló.
La ginecóloga también explicó que los sofocos o hot flashes representan un evento vascular y se han asociado a la presión arterial elevada.
“Se ha observado que las mujeres que presentan sofocos más intensos como síntoma principal de la perimenopausia pueden tener un mayor riesgo cardiovascular y una mayor probabilidad de elevación de la presión”, sostuvo.
Además, el impacto cardiovascular puede afectar incluso a mujeres saludables y activas que entran en la perimenopausia y comienzan a registrar aumentos en la presión arterial, como resultado de la combinación de síntomas y la falta de descanso adecuado.
“Cuando no se duerme bien, el cuerpo entra en un estado de estrés crónico. Si no existe una adecuada recuperación, el organismo no compensa y se activa una cascada de eventos que favorece el desarrollo de enfermedades coronarias”, advirtió.
Asimismo, Miranda señaló que se estudia la posible relación entre mujeres que desarrollan hipertensión en sus 30 años y que llegan a la perimenopausia con la presión descontrolada, ya que esto podría adelantar la aparición de la menopausia debido al impacto en el sistema cardiovascular.
Definitivamente, el que una paciente presente esta bomba de síntomas en la perimenopausia, la expone a problemas cardiovasculares que, lamentablemente son la primera causa de muerte en las mujeres.
“Si no prevenimos ni tratamos estos factores, la expectativa de vida se reduce. Por eso, es esencial enfocarse en los cambios en el estilo de vida desde el inicio de la transición menopáusica. Disminuye la masa muscular, aumenta la grasa visceral, aparecen alteraciones metabólicas, te sientes cansada, no quieres hacer ejercicio y comienza un proceso de declive y fragilidad. Así, muchas mujeres llegan a los 60 años sin calidad de vida”, afirmó.
“La expectativa de vida de la mujer hoy día ronda los 80 años, lo que significa que podríamos pasar cerca del 40 % de nuestras vidas en esta etapa. Vivirla con sufrimiento es algo inconcebible”, añadió.
Para Miranda, lo más importante es que la mujer consulte con su ginecólogo y se permita conocer las opciones disponibles de tratamiento, incluyendo la terapia de reemplazo hormonal.
“Me preocupa que muchas mujeres que podrían beneficiarse del reemplazo hormonal no lo estén recibiendo. No todos los tratamientos son iguales, por lo que es fundamental acudir a un proveedor con el conocimiento adecuado, que pueda orientar y presentar todas las alternativas”, enfatizó.
Aclaró que la terapia de reemplazo hormonal no se utiliza específicamente para prevenir la hipertensión, pero sí puede mejorar significativamente la calidad de vida.
“Si te sientes bien, duermes mejor y tienes más energía, puedes tomar decisiones más saludables y cuidarte mejor. Eso, a largo plazo, se traduce en una reducción del riesgo cardiovascular”, concluyó.
La autora es periodista colaboradora de Puerto Rico Saludable.

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