Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.
Aunque la obesidad se asocia con mayores riesgos durante el período de gestación, no impide llevar a término un embarazo en salud y tener un parto vaginal.
Aunque la obesidad se asocia con mayores riesgos durante el período de gestación, no impide llevar a término un embarazo en salud y tener un parto vaginal. (Shutterstock)

No importa cuál sea el tamaño o la forma de tu cuerpo, puedes tener un embarazo saludable. Aunque la obesidad se asocia con mayores riesgos durante el período de gestación, no impide llevar a término un embarazo en salud y tener un parto vaginal, cuando se siguen las recomendaciones médicas, aseguró la ginecóloga y obstetra Giselle González Martínez, de la clínica HERA.

De acuerdo con el Programa Nacional de Educación para la Salud Infantil y Materna (NCMHEP, por sus siglas en inglés), “las mujeres de talla grande tienen mayores riesgos de sufrir algunos problemas de salud durante el embarazo. Sin embargo, la mayoría de las mujeres embarazadas de talla grande tienen embarazos saludables, especialmente si controlan el aumento de peso, reciben cuidado prenatal con regularidad y cuentan con un plan para el trabajo de parto y el parto”.

Las personas con obesidad son aquellas que tienen un índice de masa corporal (IMC) de más de 30. El IMC es la relación entre la altura y el peso (peso en kilogramos dividido por la altura en metros al cuadrado) que los proveedores de la salud utilizan para clasificar el estado de peso de una persona. Las investigaciones muestran que la obesidad está asociada con riesgos para la salud en el embarazo, expone el NCMHEP.

Los riesgos a los que pueden estar expuestas son: preeclampsia, diabetes gestacional e hipertensión gestacional; mientras que en el feto, podrían ser: defectos del tubo neural, espina bífida, anomalías cardiacas, hidrocefalia y muerte fetal, enumeró González Martínez.

Evita la alarma

Sin embargo, no hay que caer en la alarma. González Martínez mencionó que la gran mayoría de las personas con obesidad a las que ha provisto de sus servicios han tenido partos vaginales.

La recomendación siempre es, antes de quedar embarazada, si tienes un índice de masa corporal de más de 30, tratar de bajar de peso para que comiencen un embarazo saludable. En el embarazo, obviamente, van a aumentar de peso y ese peso la mayoría de ellas lo retienen”, explicó la especialista.

No obstante, si ya está embarazada y tiene un IMC de más de 30, los obstetras exhortan a que la paciente no aumente más de 20 libras durante la gestación. Lo ideal es acompañar estas recomendaciones con orientación de un nutricionista para mantener una dieta saludable y hacer ejercicio, dijo la médica.

Invisibilización y falta de educación

La obstetra identificó la falta de educación y la invisibilización de la relación que hay entre el peso y un embarazo saludable como las barreras para que las mujeres desconozcan cómo la obesidad puede incidir en el bienestar de la persona embarazada y en el feto. La mayoría de las personas gestantes que llegan a su consulta no conocen estos factores de riesgos.

“Esto es un tema que no se habla. Muchas veces, estas pacientes vienen con obesidad desde jovencitas. En la población estadounidense, incluyéndonos a nosotros, la obesidad es casi el 40% de la población. Eso es altísimo. Por lo tanto, es algo común y las personas no piensan que por estar obesas van a tener algunas repercusiones en el embarazo. Son bien pocas las que entiende que puede haber una repercusión para ellas y el bebé”, expresó González Martínez.

El 36.5% de las mujeres estadounidenses de entre 20 y 39 años tiene obesidad, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Por esta razón, las personas con obesidad embarazadas requieren un seguimiento cercano y una comunicación afectiva y respetuosa con los proveedores de la salud.

Según el NCMHEP, “las investigaciones también muestran que este sesgo puede ocasionar demoras en el diagnóstico y el tratamiento por parte de los proveedores que pasan menos tiempo y desarrollan un vínculo menos estrecho con las mujeres de talla grande”.

Además, las mujeres embarazadas de talla grande pueden sentirse estigmatizadas por sus proveedores y pueden retrasar o renunciar al cuidado.

Para contrarrestar el estigma, el NCMHEP ha desarrollado la iniciativa Embarazo para todas las tallas, que pretende educar a las mujeres con sobrepeso y a los médicos sobre la importancia de las conversaciones abiertas y sin prejuicios sobre el peso para hacer planes para un embarazo saludable. Estos diálogos entre médico y paciente ayudarán a que las mujeres embarazadas de talla grande puedan tomar medidas específicas para lograr el mejor resultado posible del embarazo.

Además de minimizar los riesgos y mantener la salud de la madre y el feto, el plan de embarazo saludable también puede ayudar a mantener una buena salud a largo plazo, si las mujeres continúan con estos hábitos después del parto.

💬Ver comentarios