Además de experiencias únicas y nuevos destinos, en los viajes de lujo, se busca hacer actividades en las que haya conexión humana con el destino, como el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia.  (Archivo GFR Media) (semisquare-x3)
Además de experiencias únicas y nuevos destinos, en los viajes de lujo, se busca hacer actividades en las que haya conexión humana con el destino, como el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia. (Archivo GFR Media)

Hoteles seis estrellas, restaurantes con tres estrellas Michellin, habitaciones automatizadas, sitios exclusivos. Cualquiera pensaría que esto caracteriza a los viajes de lujo. 

Sin embargo, más allá de lo 'estandarizado', los viajeros desean asistir a nuevos destinos, hacer actividades diferentes, que este cambie sus vidas y contribuya a las comunidades donde asisten.

Una tendencia que se mantiene desde hace varios años, según Jack Ezon, agente experto en esta materia y fundador de Embark Lifestyle, quien tiene claro lo que buscan los clientes. Por eso diseña los viajes a la medida.

Según este experto en viajes, el lujo se trata de la conexión humana, es el alma de lugar, no las paredes. “Cuando un agente de viajes conoce tan bien a su cliente que le ofrece opciones que realmente significan algo para él”.

Ezon es reconocido como uno de los asesores más consultados en Estados Unidos por celebridades, familias reales y millonarios. También participó en el Wedding Forum organizado por el Hotel Sofitel Legend Santa Clara en Cartagena, con su charla “Cartagena como destino de bodas, vista desde el exterior”, en  el que destacó  su arquitectura, arte, comida e historia.

Algo nuevo y diferente

Los viajeros siempre quieren conocer nuevos destinos. Y, según Ezon, sus clientes pueden viajar fácilmente de Nueva York a Londres más de lo que cualquiera viaja al otro lado de la ciudad en una hora. Por eso, siempre están preguntando por algo nuevo.

Por lo anterior, destinos en América Latina se están convirtiendo cada vez más populares. Para él, un destino como Cartagena nunca va a reemplazar París, pero sí puede ser una alternativa para los viajeros. Otros lugares como Marruecos, Croacia, Vietnam, Bali y Tailandia también están creciendo. Agrega que Italia, las islas del Caribe y la costa de México se mantienen.

Experiencias divertidas

La mayoría de los viajeros de lujo, asesorados por Ezon, tienen entre 30 y 65 años, se caracterizan por tener poder adquisitivo y viajar con sus familias. Por eso  es fundamental balancear las necesidades de cada uno.

“Tú no puedes llevar a los niños a tours porque van a estar aburridos todo el día. Ellos no quieren escuchar una lección de historia, quieren diversión”, dice el asesor.

Una experiencia que ha realizado varias veces es la versión del programa Amazing Race para que los usuarios conozcan la historia, cultura, gastronomía y las personas del destino. 

“En Buenos Aires, por ejemplo, aparece una actriz local interpretando a Evita, luego tienen que ir en bote, carro, bicicleta o bus a un periódico local para encontrar al siguiente pista y así obtienen toda la experiencia de la ciudad”, agrega.

Realización personal

Las personas quieren que los viajes tengan un significado en sus vidas. Aunque posiblemente no pase de un viaje a otro, sí es una plataforma para el cambio que quieran hacer.

“Las personas buscan mejorar su bienestar general y descubrir lo que nunca pensó que podrían hacer”, explica Ezon en el Informe de Tendencias de Lujo para 2019.

Las redes sociales también juegan un papel importante pues hace que los viajeros anhelen los pequeños momentos en su vida que están afuera de la zona de confort. Ellos desean "tener un nuevo propósito, conectarse con ellos mismos y al mismo tiempo con las personas y los lugares a los que van”.

Precisamente, esto se ve reflejado en lugares más lejanos y tranquilos en donde los viajeros permanezcan más días explorando y conectándose con el lugar.

Sofisticado y accesible 

Las personas quieren “un lujo inteligente, sofisticado e impecable, pero que no se tome demasiado en serio” explica Ezon. Es decir, que sea de lujo aunque no lo parezca. Tampoco es  necesario tener joyas o vestuarios extravagantes, “los viajeros quieren equilibrar lo tradicional con algo más relajado y accesible”.

A su vez, buscan que el lujo se convierta en un intercambio de saberes con las comunidades de esos destinos y que puedan contribuir a un cambio positivo. Además del viaje, el asesor sugiere hacer donaciones, organizar fiestas benéficas e involucrarse mucho más con la comunidad.


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