La opulencia y el lujo con el que vivieron el zar Nicolás II y su familia, hasta su muerte a manos de la Revolución Bolchevique se refleja en cada rincón y detalle de la iglesia de San Pedro y San Pablo donde descansan sus restos. (Gregorio Mayí / Especi

Cuando la televisión, el cine y las películas en general despiertan la curiosidad por conocer más sobre hechos históricos, cumplen el propósito doble  que siempre deberían tener. Si bien es importante entretener, también debería tener un carácter educativo, o al menos, de despertar la curiosidad por aprender sobre ciertos temas. 

Con la transmisión de The Last Czar, una serie corta de Netlix, se ha cumplido esa misión, porque sus seis capítulos, muy bien logrados y trabajados con la calidad artística usual de las producciones presentadas por este servicio de streaming, ha creado mucho interés y curiosidad por conocer más sobre la historia, la vida y muerte de Nicolás II, conocido como El Último Zar Ruso. 

Exterior de la Iglesia y Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Exterior de la Iglesia y Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Nuestra reciente visita a San Petersburgo, a bordo del Silver Spirit de Silversea, nos llevó nuevamente a recorrer esta, que es la segunda ciudad rusa en importancia y adonde llegan los cruceros. Bordeada por el río Neva, una de las excursiones del barco era para visitar las catedrales más importantes, y así llegamos a la de San Pedro y San Pablo, donde están enterrados los restos de Nicolás II, su esposa, la zarina Alexandra y todos los zares rusos. Una visita que no tiene nada de morbosa, como podrían pensar algunos, ya que si bien la estructura es impresionante en el exterior, adentro es donde muestra la opulencia y riqueza propia de la época de los zares. Vale la pena darle un buen vistazo.

Pero sí, la historia de Nicolás II, es una de las más trágicas en la historia de los zares. Mandado a fusilar por los bolcheviques, junto a sus cinco hijos, su esposa y sirvientes, los hijos no murieron tan rápido como los adultos, en lo que se conoce como la Masacre de Ekaterinburgo; dicen los historiadores que hubo que dispararles en múltiples ocasiones, porque sus ropas tenían cosidos numerosos diamantes de variados tamaños, que su madre les había puesto preparándose para la huida. Esto es parte de lo que se recrea en la famosa serie de Netflix y que los historiadores y guías rusos, como Olga, nuestra guía, cuentan como que sucedió en la realidad. 

La catedral de San Pedro y San Pablo es la estructura más alta de la ciudad histórica. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
La catedral de San Pedro y San Pablo es la estructura más alta de la ciudad histórica. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Según dicen, todos estaban conscientes y fueron fusilados dentro de un cuarto, a sangre fría, una tragedia que se trató de esconder, al igual que los cuerpos, por mucho tiempo, y que trajo lamentos hasta a los que no simpatizaban con el zar. Apodado “El Sanguinario” y cuyas acciones dieron paso al inicio de la Primera Guerra Mundial y la caída de la dinastía Romanov, la otra parte de la historia lo pone en su rol de padre de familia dedicado y muy preocupado por el bienestar de sus hijos, junto a su esposa.

A pesar de que la matanza ocurrió en 1918, sus restos no aparecieron hasta muchos años más tarde, cuando lograron ser identificados, aunque faltaban dos hijos por encontrar, cuyos restos se dice que aparecieron en el 2007 y todavía no han sido enterrados junto a los padres. El 17 de julio de 1998, 80 años más tarde, Nicolás II, su esposa, tres hijas, su médico y tres sirvientes fueron enterrados en la Capilla de Santa Catalina, dentro de la catedral y se espera que pronto se lleven los restos de los otros dos, cuando sean completamente identificados. Estos, al igual que casi todos los zares que reposan allí, están en lujosas tumbas de mármol.

Tumba de Nicolas II y su familia. en la Iglesia y Fortaleza de San Pedro y San Pablo. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
Tumba de Nicolas II y su familia. en la Iglesia y Fortaleza de San Pedro y San Pablo. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

La catedral de San Pedro y San Pablo es la estructura más alta de la ciudad histórica. Mandada a construir por orden de Pedro I El Grande, fundador de San Petersburgo, este nunca vio la finalización de la obra. La iglesia es parte de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, que representa el núcleo histórico de la ciudad y que está ubicada en la isla Zayachi, en el mismo centro del delta del Neva. Allí además hay un museo.

Fundada el 16 de mayo de 1703, primero era solo paredes y bastiones cuya construcción era supervisada directamente por los zares, y posteriormente se empezó la construcción de la iglesia, por el arquitecto Domenico Trezzini, primero en madera y luego en piedra. La obra duró 21 años hasta que se consagró en 1733. Uno de sus rasgos más simbólicos sigue siendo su campanario, que termina en forma de aguja y tiene en el tope un ángel con una cruz, que se dice bendice la ciudad. Además tiene un reloj de torre con carrillón.

La catedral y fortaleza de San Pedro y San Pablo,  impresiona desde su exterior por sus dimensiones. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)
La catedral y fortaleza de San Pedro y San Pablo, impresiona desde su exterior por sus dimensiones. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media)

Pero si el exterior dorado llama la atención, al entrar, los detalles en oro, deslumbran. El iconostasio, uno de los elementos más característicos de la iglesia ortodoxa, es su adorno principal y es lo que separa el santuario de la parte central de la iglesia. El púlpito es suntuoso, con las figuras de San Pedro, San Pablo y los cuatro evangelistas y a la derecha, el lugar donde se ubicaba el zar ruso, en un pequeño pedestal durante la misa.

Su uso como panteón de los zares y la familia imperial fue desde su inauguración y Pedro I fue enterrado allí en 1725, y su tumba tiene la bandera de San Andrés y del Regimiento de la Transfiguración.

Actualmente, la fortaleza se mantiene al igual que la iglesia, en óptimas condiciones, pero ese bastión nunca fue usado como defensa de la ciudad, sino como cárcel política. Es una visita muy popular para los turistas, y usualmente combinada con otras iglesias, con otros monumentos de la ciudad o con el Museo del Hermitage, que es el más visitado y que está a unos 15 minutos del lugar.


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